Jerusalén (ANSA, EFE, Reuters) - La Corte Suprema israelí ordenó ayer al gobierno del primer ministro,Ariel Sharon, que reconsidere un tramo del trazado del muro de separación que construye en Cisjordania, a fin de reducir las dificultades que causa esa barrera de seguridad a los habitantes de cinco localidades palestinas.
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El mismo tribunal había desatado la furia palestina cuando declaró legal la construcción de la barrera, rechazando un fallo de la Corte Internacional del año pasado que decía que violaba la ley y debía ser derribado.
Israel considera a esa estructura un bastión contra atacantes suicidas y, de hecho, su presencia se ha mostrado efectiva para reducir el terrorismo. Los palestinos dicen, en cambio, que implica una anexión de tierras para negarles la formación de un Estado propio.
La planeada red de cercos y muros alcanza a 600 kilómetros y de la que ya se ha construido la mitad.
La Corte Suprema, en una decisión unánime de sus nueve miembros, ordenó al gobierno hallar una forma de modificar los 13 kilómetros de barrera construida cerca del asentamiento de Alfei Menashe, al norte de Cisjordania, donde viven 5.500 colonos.
En tanto, Sharon dijo ayer que ahora corresponde a los palestinos probar que quieren la paz, luego de la retirada israelí de Gaza.
En su primer discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas -a la que muchos israelíes ven como un bastión de sentimiento antijudío-, Sharon dijo también que Israel no tiene ya más responsabilidades en la Franja de Gaza, después de que el lunes completó la retirada tras 38 años de ocupación.
La situación en ese territorio se ha estabilizado y los saqueos parecen haber decrecido.
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