Al menos 93 personas han muerto en el bastión opositor sirio de Homs, blanco de bombardeos y de una sangrienta ofensiva lanzada por las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, según informaron los Comités de Coordinación Local (CCL). Citan a médicos y activistas sobre el terreno e informaron en un comunicado de que los continuos bombardeos han derruido varias viviendas en cuyo interior se encontraban sus residentes.
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El grupo opositor destacó que a los fallecidos en Homs se suman tres muertos en Maarat al Nuaman, en la provincia norteña de Idleb, y cuatro en Zabadani, en las afueras de Damasco. Entre el total de víctimas mortales hay al menos ocho menores.
Los Comités señalaron que más de una veintena de personas perecieron en la ciudad de Homs, capital de la provincia del mismo nombre, objetivo de intensos bombardeos del Ejército desde el pasado fin de semana. Allí, las fuerzas gubernamentales disparan proyectiles de mortero y cohetes contra el barrio de Bab Amro, uno de los más castigados por la represión.
Las fuerzas del régimen también lanzaron ataques en las localidades Al Rastan y Al Quseir, en la misma provincia, donde el bombardeo es constante durante esta jornada. La situación es similar en Zabadani, donde más de cuarenta viviendas resultaron destruidas y el pánico se ha adueñado de sus habitantes, destacó el grupo.
Entretanto, en Maarat al Nuaman, cerca de la frontera con Turquía, al menos tres personas murieron y decenas resultaron heridas por la represión de los efectivos del régimen que emplean armas automáticas, proyectiles de mortero y lanzagranadas RPG. Estas informaciones no han podido ser verificadas de forma independiente por las restricciones impuestas por el régimen sirio a los periodistas para trabajar.
El jefe de Naciones Unidas condenó la ferocidad del ataque del Gobierno sobre Homs, centro de una revuelta contra Al Asad que comenzó hace casi un año y se está volviendo cada día más sangrienta. "Temo que la brutalidad atroz que estamos viendo en Homs, disparando armas pesadas contra vecindarios de civiles, es un oscuro presagio de las cosas que vendrán", dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a periodistas después de dirigirse al Consejo de Seguridad.
Desde que comenzó la revuelta en Siria en marzo pasado, más de 5.000 personas han perdido la vida por la represión gubernamental, según datos de la ONU, aunque los opositores señalan que las víctimas mortales superan las 7.000
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