Padrastro del niño con agujas confesó delito por venganza

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Roberto Carlos Magalhaes, padrastro del niño de 2 años internado con 40 agujas en el cuerpo, dijo haber clavado esos objetos en un ritual con el que esperaba vengarse de la madre de la víctima.

"Yo le daba al niño un poquito de vino fuerte con agua, el niño bebía y se desmayaba, y allí le colocaba las agujas", declaró Magalhaes a un canal brasileño.

"Lo hacía para alcanzar a la madre" del pequeño, la empleada doméstica Maria Santos, explicó Magalhaes, quien fue preso la semana pasada en el interior del estado de Bahía.

Magalhaes, de 30 años, fue arrestado junto a su amante, Angelina Ribeiro dos Santos, quien habría sido la instigadora de las pinchaduras.

También está detenida otra mujer, que habría bendecido el ritual, por ser una "madre de santo", tal como se conoce a las cultoras de las religiones de origen africano, muy populares en Bahía.

En tanto el pequeño de 2 años y medio continúa internado en un hospital de Salvador de Bahía, capital del estado, tras haber sido sometido a una cirugía en la que se le extrajeron 4 agujas, dos del corazón y dos de los pulmones.

Decenas de agujas continúan dentro del cuerpo del niño que esta semana probablemente será sometido a otra operación.

El caso fue analizado por el antropólogo Claudio Luiz Pereira, de la Universidad Federal de Bahia. Para el estudioso, "no está claro aún" que el padrastro del niño y sus presuntos cómplices hayan practicado un crimen ritual, explicó el especialista.

El hecho muestra elementos "aleatorios" del vudú, como "pinchar a la víctima, de forma similar como se hace con muñecos" y del catolicismo como utilizar "agua bendita", por parte de la "madre de santo", declaró Pereira.

El antropólogo es autor de una tesis doctoral sobre ocho niños lanzados a los tiburones por una comunidad mesiánica también en el estado de Bahía, hecho ocurrido en 1977.

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