Pakistán: más de 60 muertos en asalto a la Mezquita Roja de Islamabad
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Dos tercios del complejo religioso ya fueron liberados por el ejército paquistaní
Con más de las dos terceras partes del complejo despejadas, unos 30 niños y 24 mujeres habían conseguido salir del edificio. No estaba claro cuántas mujeres y niños seguían en el interior, pero cifras previas hablaban de cientos.
Seis de los niños afirmaron que fueron retenidos en el sótano de la mezquita, pero que se escaparon cuando sus vigilantes desaparecieron después de que entraran los comandos, dijo Arshad.
DISPAROS DESDE LOS MINARETES
A primera hora de la tarde había fuertes explosiones en el centro de Islamabad, y los militantes habían reanudado el fuego desde los minaretes de la mezquita, dijo Arshad.
Los comandos, respaldados por efectivos paramilitares, primero tomaron el edificio de la mezquita, después barrieron la resistencia del tejado de la madraza y se abreiron paso hacia el edificio.
El asalto final al complejo se decidió luego de que fracasaron las conversaciones para poner fin a la toma del templo, iniciada el 3 de julio. Desde esa fecha, 21 personas habían muerto en enfrentamientos armados aislados entre los ocupantes y las fuerzas de seguridad.
Se teme que los militantes puedan recurrir a ataques suicidas. Algunos oficiales dijeron el lunes que se habían distribuido chalecos suicidas entre los radicales que estaban dentro del complejo.
La gran perdidas de vidas entre mujeres y niños podría tener serias repercusiones para el presidente Pervez Musharraf, quién ha estado bajo presión para confrontar a los militantes.
El Lal Masjid ha sido el centro de los militantes por años. Conocido por su apoyo a los talibanes de Afganistán y opositores al respaldo de Musharraf a los EEUU.
Las pérdidas numerosas en vidas entre las mujeres y niños que están dentro del edificio podrían tener una muy sería repercusión negativa para el presidente Pervez Musharraf, que soportó un fuerte presión para enfrentar a los militantes.
El Gobierno ha demandado la rendición incondicional al clérigo Ghazi y a sus combatientes, que según las autoridades incluyen a militantes buscados.
Ghazi se negó y dijo que prefería el martirio, y que él y sus seguidores esperaban que sus muertes darían inicio a una revolución islámica.





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