Pakistán no extraditará sospechosos a India
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Asimismo, la policía india dio a conocer el martes los nombres de los nueve asaltantes muertos en Bombay y reiteró que todos llegaron de Pakistán, al igual que un décimo, que fue el único capturado con vida en la capital económica de India.
Estados Unidos tratan tanto de presionar a Pakistán para que colabore "plenamente" como de calmar a India, asegurando que Islamabad -que sufre una oleada de atentados islamistas desde hace 16 meses que ya causó 1.500 muertos- hará todo lo posible para castigar a los culpables.
Sin embargo, la prensa india recoge desde hace días rumores de ataques específicos de India contra campos de entrenamiento de combatientes islamistas en el lado paquistaní de la frontera si Islamabad no actúa por sí misma.
"No queremos imponer la guerra, pero estamos perfectamente preparados en caso de que se nos imponga la guerra", declaró el canciller paquistaní.
"No olvidamos nuestras responsabilidades de defender a nuestra patria. Pero lo que queremos es que no haya una guerra", añadió.
Recién llegada a Washington de una misión relámpago en India y Pakistán para tratar de calmar las tensiones, la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, estimó que los arrestos de los últimos días representan "un gesto positivo", según su portavoz, Sean McCormack.
"No hay ninguna duda; Pakistán dio un paso positivo", reiteró la Casa Blanca por boca de su portavoz, Dana Perino.
Pero India sigue acusando a Islamabad de no terminar con el Lashkar-e-Taiba, que dice luchar por la independencia de la parte de Cachemira administrada por Nueva Delhi y que presuntamente realizó el ataque de 2001 contra el Parlamento indio que causó diez muertos y puso a ambos países al borde de una cuarta guerra.
Ahora la situación es más grave, pues ni India, ni Pakistán, ni Estados Unidos, pueden permitirse una guerra, sostienen unánimemente los expertos de la región.
Pakistán ha advertido que un simple movimiento de tropas indias hacia su frontera implicará automáticamente la retirada de su ejército de las zonas tribales del noroeste del país, fronterizas con Afganistán, y que se han convertido en el refugio de los talibanes y de los miembros de Al Qaida contra los que lucha Washington.




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