Impacta en mercados globales el temor a una segunda ola de Covid-19

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Seúl ya habla explícitamente de una nueva tanda de casos. De concretarse, se ralentizaría el rebote de la economía global. Alerta de la OMS.

Fráncfort - La inquietud por un posible rebrote del nuevo coronavirus en varios países desarrollados que creían tener controlada la pandemia -entre ellos, Alemania, Corea del Sur y Estados Unidos- influyó ayer negativamente en el ánimo de los inversores y llevó a las Bolsas de Europa a cerrar en niveles mínimos de casi una semana.

La Bolsa de Fráncfort cayó 0,55%, a 12.262,97 unidades, impactada también por el desplome del 44% de las acciones de la empresa alemana de pagos Wirecard, en cuyas cuentas parecen haber desaparecido 1.900 millones de euros.

Sin embargo, el mal clima por la crisis sanitaria se trasladó a otros mercados: Londres perdió 0,76%, París 0,62%, Madrid 0,92% y Milán 0,71%.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de un aumento récord en los casos de coronavirus en todo el mundo, mientras que la tasa de reproducción del Covid-19 de Alemania aumentó a 2,88, un nivel que muestra que las infecciones están creciendo por encima de lo necesario para contener la enfermedad a largo plazo.

“Sigue habiendo un cierto grado de preocupación sobre un aumento de las tasas de infección que podría descarrilar las perspectivas de una recuperación en momentos en que las economías intentan reactivarse”, dijo Michael Hewson, analista jefe de mercado de CMC Markets.

En Wall Street, en tanto, el índice Dow Jones avanzó 0,59% dado que los inversores consideraron que las alertas sobre una reactivación del virus SARS-CoV-2 en varios países, entre ellos Estados Unidos, no configuran un peligro inminente de rebrote.

“Las acciones demostraron que el escéptico está equivocado una vez más, ya que enormes paquetes de estímulo superan los problemas económicos y sanitarios”, dijo Joshua Mahony, analista senior de mercado de IG.

El mercado estadounidense pareció escuchar al asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow, quien habló de “algunas situaciones complicadas” en varios estados en lo epidémico, pero que afirmó que “ahora sabemos cómo afrontar eso. Hemos aprendido mucho desde el último invierno (boreal) y no hay una segunda ola en camino”.

La aclaración fue una respuesta a dichos de dos funcionarios de la Reserva Federal que se mostraron el viernes pesimistas sobre la velocidad de la recuperación económica y el futuro inmediato del desempleo en vistas de las dificultades de las autoridades de poner en caja el mal.

Estados Unidos registró 568 muertes relacionadas con el coronavirus entre el domingo y ayer, según la actualización diaria de la Universidad Johns Hopkins. Se trató del décimo día con un número de decesos menor que mil, aunque sigue siendo el país más afectado por la pandemia con casi 120.000 fallecimientos y 2,25 millones de infectados.

Más allá de los datos generales, alrededor de 20 estados norteamericanos están registrando un repunte de los contagios, mientras que el epicentro de la enfermedad en el país se ha trasladado desde Nueva York y el noreste hacia 18 estados del sur y el oeste.

En general, los casos de Covid-19 se incrementaron un 15% en las últimas dos semanas.

Entretanto, Corea del Sur, el país considerado modelo en el manejo de la pandemia, dijo ayer por primera vez que está en medio de una “segunda ola” de infecciones.

El director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Corea (KCDC), Jeong Eun-kyeong, señaló que “creemos que la primera ola en el área metropolitana fue de marzo a abril, que siguió a lo ocurrido entre febrero y marzo. Luego vimos que estaba en marcha una segunda ola provocada por los feriados de mayo”.

En ese contexto, la OMS advirtió ayer que la pandemia sigue “acelerándose”, con más de nueve millones de casos documentados, un millón de ellos sólo en los últimos ocho días.

El director general de la entidad, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló en una teleconferencia que “sabemos que la pandemia es mucho más que una crisis sanitaria, es una crisis económica, social y, en muchos países, política. Sus efectos se sentirán durante décadas”, agregó.

El director general de la OMS pidió además a los laboratorios farmacéuticos que se aumente la producción de dexametasona y se “distribuya rápidamente en el mundo entero” este potente esteroide que ha resultado ser eficaz para tratar a los enfermos más graves.

El nuevo coronavirus ha causado más de 468.000 muertos y al menos nueve millones de contagios en el mundo, desde que fue detectado a finales del año pasado.

América Latina es ahora el epicentro de la enfermedad y la región donde más está avanzando actualmente, sobre todo en Brasil, que el domingo superó los 50.000 muertos y ya registra más de un millón de contagios, la mitad de los casos declarados en la región.

Mientras algunos países en Europa, continente más castigado por la pandemia con más de 192.000 fallecidos y 2,5 millones de casos, siguen suavizando las medidas de precaución ante una disminución de casos, otros empiezan a reimponer medidas estrictas por nuevos brotes.

Es el caso de Portugal, donde las autoridades reforzaron las medidas de confinamiento que habían suavizado recientemente en la región de Lisboa, para controlar nuevos focos de contagio.

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