Rafah (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - Cientos de palestinos presas del pánico continuaban ayer huyendo de sus hogares en el campo de refugiados de Rafah, en Gaza, mientras las tropas israelíes se preparaban para llevar a cabo una demolición masiva de casas en el lugar, conocido por ser refugio de militantes de grupos extremistas. Al cierre de esta edición, helicópteros israelíes abrieron fuego contra el campo, provocaron la muerte de tres palestinos y causaron heridas a cinco más.
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El primer ministro palestino, Ahmed Qurea, solicitó a la Casa Blanca que intervenga para detener la amenaza de Israel de realizar la demolición de casas en el campo de refugiados. Qurea hizo la petición en una reunión en Berlín con la asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Condoleezza Rice, que sirvió para aliviar el aislamiento diplomático de los palestinos con Washington. La solicitud ocurrió después de que Israel acordonó el campo de refugiados de Rafah con vehículos blindados, como preparativo para la demolición.
El ejército de Israel, el más poderoso de Medio Oriente, se vio sacudido por las emboscadas de la semana pasada en las que radicales palestinos mataron a 13 soldados israelíes. Ayer, el ejército israelí no sólo se preparaba para derribar cientos de casas, que según Israel son utilizadas por miembros de grupos armados palestinos para esconderse, sino que también consideraba la posibilidad de cavar una zanja de 60 metros de ancho por 20 de profundidad para bloquear el contrabando de armas.
El plan fue criticado por Washington, el principal aliado de Israel, debido a que miles de palestinos podrían quedar sin hogar. La medida también ha sido fustigada por la Autoridad Palestina, que sostiene que contradice la iniciativa del primer ministro israelí, Ariel Sharon, para buscar una retirada de Gaza.
Mientras los blindados israelíes acordonaban el campo de refugiados de Rafah, palestinos armados preparaban emboscadas contra las tropas del Estado judío. Muchos residentes apilaban colchones, muebles, ladrillos y otros objetos frente a las casas para tratar de bloquear el ingreso de las tropas israelíes.
Empleados de la agencia de la ONU para refugiados palestinos almacenaban agua y alimentos en cuatro escuelas de la zona y colocaron varias filas de carpas para albergar a unos 1.500 refugiados que huyeron de Rafah.