28 de octubre 2006 - 00:00

Papa calificó de "crímenes enormes" los casos de pedofilia de sacerdotes

Benedicto XVI.
Benedicto XVI.
Ciudad del Vaticano (ANSA) -. El Papa reclamó ayer "establecer la verdad" y garantizar "principios de justicia" en casos que investigan abuso sexual contra niños, en una audiencia con obispos irlandeses, a quienes pidió evitar que su tarea se "oscurezca" por delitos de sacerdotes en sus diócesis.

En la audiencia en ocasión de una visita Ad Limina, el Papa advirtió que establecer la "verdad" de esos delitos permitirá "prevenir" episodios similares.

Benedicto XVI habló de ese modo a los obispos de la Iglesia de Irlanda, donde fueron denunciados numerosos sacerdotes por cientos de abusos sexuales contra niños, tras la difusión de una investigación que establece casos desde 1940.

La "verdad", dijo, conducirá a la adopción de "cualquier medida necesaria para prevenir la posibilidad de que los hechos se repitan, garantizar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobre todo, llevar apoyo a las víctimas y a todos quienes fueron golpeados por estos enormes crímenes".

"En el ejercicio de su ministerio pastoral habrán debido enfrentar en los años recientes muchos y terribles casos de abusos sexuales contra menores" de edad, sostuvo el Pontífice en la audiencia.

"Estos son aún más trágicos cuando el abusador es un hombre de la Iglesia. Las heridas causadas por tales actos actúan en profundidad y es una operación urgente reconstruir la confianza y la seguridad donde ellas fueron dañadas", agregó.

Sólo en esta senda, manifestó el Papa a los obispos, "la Iglesia en Irlanda podrá crecer más fuerte y ser aún más capaz de dar testimonio de la fuerza redentora de la cruz de Cristo".

"El apreciable trabajo y la abnegación de la gran mayoría de los sacerdotes y religiosos de Irlanda no deben ser oscurecidos por la transgresión de algunos de sus hermanos. Estoy seguro que la gente lo comprenderá y continuará teniendo por su clero afecto y estima", dijo Benedicto XVI.

La Iglesia Católica de Irlanda reconoció que más de cien sacerdotes afrontan acusaciones de haber perpetrado acciones de violencia sexual contra casi 400 niños desde 1940.

El arzobispo Diarmuid Martín se refirió a una investigación en la cual fueron revisados los expedientes de más de 2.800 sacerdotes o integrantes de órdenes religiosas que cumplieron tareas en la arquidiócesis de Dublín.

Los archivos relevaron que desde 1940 a 2006 al menos 400 niños fueron víctimas de abuso sexual perpetrado por sacerdotes, y destacan los intentos para llevar más de 30 sacerdotes a unos 100 juicios por esa causa.

En 2005 se conocieron los casos de abuso sexual contra más de cien niños perpetrados por 21 sacerdotes entre 1962 y 2002 en la diócesis de Ferns, sudeste de Irlanda.

El Papa, en tanto, expresó a los obispos que "el espíritu de reconciliación" y el "respeto recíproco" deben guiar la construcción de un futuro pacífico en Irlanda del Norte.

"Durante muchos años los representantes cristianos de todas las denominaciones, los líderes políticos y muchos hombres y mujeres de buena voluntad estuvieron envueltos en la búsqueda de medios para asegurar un futuro más luminoso a Irlanda del Norte", dijo Joseph Ratzinger.

En este sentido, manifestó que si bien el camino es "arduo" se cumplieron "muchos progresos en tiempos recientes", y consideró que esos "esfuerzos" deben conducir a "la creación de una sociedad caracterizada por el espíritu de reconciliación, el respeto recíproco y la voluntad de cooperar para el bien común".

Por otra parte, el Vaticano expresó preocupación por situaciones en las cuales la libertad religiosa es utilizada como "pretexto para violar otros derechos humanos".

"El diálogo interreligioso a cualquier nivel es de crucial importancia no sólo para la resolución de las disputas, sino también para llevar adelante una coexistencia pacífica que permita a las religiones vivir en el respeto recíproco", dijo monseñor Celestino Migliore, observador permanente del Vaticano en Naciones Unidas.

Migliore advirtió que el Vaticano tiene severas "preocupaciones" por las restricciones a la libertad de credo en muchas partes del mundo y el "alto nivel de intolerancia religiosa presente en algunas naciones, que está llevando hacia un alarmante nivel de discriminación".

"La libertad religiosa es el derecho de creer, adorar, proponer y testimoniar la fe. Ella garantiza la oportunidad y crea la ocasión para la población de profesar libremente los principios de la propia fe", dijo el observador del Vaticano.

"Además, incluye el derecho de cambiar de religión y de unirse libremente a otros para profesar esos principios.

La tolerancia religiosa es sólo un punto de partida, una base para la libertad religiosa
universal", agregó.

Finalmente, Migliore consideró que "no puede haber plena tolerancia religiosa sin un efectivo reconocimiento de la libertad religiosa".

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