La Fiscalía paraguaya ofreció hoy una recompensa de 10.000 dólares por el paradero del japonés Hirokazu Ota, responsable de la comunidad Moon en Paraguay, secuestrado hace ocho días junto a su asistente y otras dos personas.
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Ota, de 62 años, fue secuestrado el primero de abril junto a su asistente, Sawako Takayama, en el kilómetro 185 de la carretera que une Asunción y Ciudad del Este, en la frontera con Brasil, por un grupo armado que también se llevó a un policía y a su novia, quienes pasaban por el lugar.
El fiscal Rogelio Ortúzar, de la unidad antisecuestro de la Fiscalía, leyó un comunicado en el que las autoridades piden la colaboración de la ciudadanía para brindar "información cierta y comprobable sobre el paradero de las víctimas de este hecho".
"Aquellas personas que brinden datos ciertos y comprobables serán gratificadas con la suma de 50 millones de guaraníes" (10.000 dólares), indicó Ortúzar, quien se limitó a leer el comunicado.
El caso se maneja con hermetismo por las autoridades paraguayas, que hoy detuvieron a cuatro personas, dos mujeres y otros tantos hombres, en Caaguazú, localidad situada a 200 kilómetros al este de Asunción, en el departamento del mismo nombre.
Los detenidos, quienes al parecer vendieron o facilitaron el chip del teléfono móvil empleados por los captores, fueron trasladados a la capital y recluidos en la sede de la división antisecuestro de la Policía Nacional.
Por su parte, la prensa local informó de que se estancaron los contactos de la banda con la empresa Victoria, que representa los intereses de la Asociación para la Unificación del Cristianismo, liderada por el reverendo surcoreano Moon.
Los integrantes del grupo religioso han ofrecido, al parecer, unos 350.000 dólares por la liberación de Ota, pero los contactos han quedado interrumpidos ante la falta de pruebas de vida de las víctimas.
Los captores exigieron en un primer momento 150.000 dólares para liberar a los secuestrados, pero el requerimiento se había elevado a unos 750.000 dólares, según medios paraguayos.
Junto a Ota y a su asistente permanecen desaparecidos el agente Rafael Ramos Balmori, del Departamento de Delitos Financieros de la Policía Nacional, quien circulaba en coche por la misma carretera junto con su novia, la docente Nancy Giménez.
"Los niños están angustiados por esta situación, que se está alargando mucho, ya van nueve días", dijo Graciela Mendoza, directora de la escuela en donde Giménez imparte clases, en medio de una manifestación de cientos de estudiantes.
El secuestro se produjo en el departamento de Caaguazú, en el límite con el de Alto Paraná, cuya capital es Ciudad del Este, en una región donde en los últimos años han proliferado asaltos a vehículos por bandas conocidas como los "piratas del asfalto".
Ota reside en Paraguay desde hace diez años y desde octubre pasado preside la empresa Victoria, que controla grandes extensiones de tierra en el norte del país, en la frontera con Brasil.
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