Asunción (AFP) - El presidente que resulte electo el próximo domingo en Paraguay recibirá como herencia un Estado en virtual cesación de pagos, salpicado por los escándalos que colocan a este país como el más corrupto del continente y una economía en ruinas tras siete años de recesión. «No tenemos dinero para asumir nuevos compromisos», admitió ayer el ministro de Hacienda, Alcides Jiménez, al comentar una petición de los trabajadores estatales para recibir un aumento de salarios. El candidato del oficialista Partido Colorado, Nicanor Duarte, sigue al frente en los sondeos, a cinco días de las elecciones presidenciales y legislativas en Paraguay, superando por nueve puntos al independiente Pedro Fadul.
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El gobierno paraguayo se ha visto obligado a admitir que no tiene dinero para cumplir sus compromisos con los bancos, pero tampoco con sus proveedores y funcionarios. La deuda vencida de Paraguay asciende a 71 millones de dólares, según fuentes del Ministerio de Hacienda.
De ese total, 50 millones corresponden a instituciones financieras extranjeras, que incluyen al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).
Otros 21 millones corresponden a deudas con acreedores locales, a quienes el gobierno intenta convencer de aceptar un canje por bonos que tendrían un plazo de cinco años. La falta de dinero es de tal magnitud que el gobierno se vio obligado a recurrir a los fondos del Banco Central para pagar la nómina. Esta situación llevó a que en febrero la agencia de calificación financiera Standard and Poor's bajara la nota de la deuda soberana de Paraguay a SD (default selectivo).
•Contagio
«El desempeño de la economía paraguaya en 2002 es, sin duda, uno de los peores registrados durante muchas décadas», señala el CADEP, un centro de estudios paraguayos sobre economía.
En un informe, el CADEP subraya como principal causa «el efecto de contagio de las crisis financieras que enfrentaron los principales socios de Paraguay», que son los países del Mercosur (la Argentina, el Uruguay y el Brasil).
El año pasado la economía de Paraguay sufrió su peor recesión de las últimas décadas, con una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) estimada oficialmente en 2,5% pero que el FMI cifró en 4,5%, una inflación de 14,5% y una depreciación del guaraní de 34% frente al dólar.
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