1 de noviembre 2004 - 00:00

Partido diverso que supo girar al centro

Montevideo - Un discurso innovador, pero sin precisiones comprometedoras y un perfil moderado y abarcador de todos los sectores del Uruguay fueron los elementos básicos que dieron el triunfo al Encuentro Progresista-Frente Amplio/Nueva Mayoría. Pero así como la coalición de centroizquierda de Tabaré Vázquez ha venido transmitiendo desde hace meses a la sociedad uruguaya y a los observadores extranjeros la sensación de que nada podría impedir su llegada al Edificio Libertad (casa de gobierno), también la multifacética composición de su estructura despierta algunos interrogantes.

¿Cuál será el rol de los ex tupamaros, liderados por el senador José Mujica, cuya corriente MPP cosecha el mayor caudal de adhesiones internas, en torno a 40%? Si el lector se atiene a declaraciones de conspicuos ex comandantes de la guerrilla de los '70, como Eleuterio «el Ñato» Fernández Huidobro o Juan Carlos Mareñales -quien habló de disolver las cámaras y convocar a nuevas elecciones si no se obtenía mayoría absoluta-, un sudor frío podría recorrer las mentes y las espaldas de muchos demócratas de este país.

Con todo, Mujica y sus compañeros de ruta de los años de plomo de los '70 también han sostenido -hasta ahora, no hay ningún elemento de peso que permita afirmar lo contrario-que aprendieron la lección de la historia y que Uruguay no puede aislarse del mundo globalizado y capitalista. Dicen privilegiar la llegada de inversiones que, saben, son sobradamente extranjeras, porque la capacidad interna de ahorro es muy limitada. Sin los dólares de argentinos, brasileños y europeos, Uruguay tendría un horizonte negativo.

• Interrogante

¿Su apoyo a Danilo Astori, senador de la corriente moderada, es real o estuvo condicionado por la elección? Nadie puede responder este interrogante, ni siquiera el propio Astori, un socialista que arrancó desde la ultraizquierda en sus años de juventud y ha evolucionado hacia un socialismo moderno y pro mercado. Un punto de inflexión en esta pobre campaña electoral en materia de propuestas fue el anuncio de Vázquez de hacerlo su ministro de Economía.

Desde el MPP se responde que su alianza en la interna con el sector Nuevo Espacio de Rafael Michelini -hijo de Zelmar, el senador del Partido Colorado que fue asesinado por la dictadura militar-es una muestra de su conversión a la tolerancia política y la moderación económica. Michelini se identifica con los lineamientos de la socialdemocracia europea y está llamado a jugar un rol preponderante en un gobierno frenteamplista.

Quienes conocen los intrincados pliegues de la interna del Frente Amplio sostienen que éste fue el legado que recibió el general
Líber Seregni en su lecho de enfermo, días antes de morir: para Tabaré, todo el poder político; y para Astori, todo el poder económico, pero subordinado a la política. Seregni es un símbolo para la izquierda y hoy se ha ganado el respeto de toda la clase política por el aporte que hizo en su vejez, descarnado y despojado de apetencias de poder personal, a la pacificación y unificación del país.

En ese binomio está asentada la esperanza de muchos uruguayos que ayer se inclinaron por el EP-FA/NM porque no encontraron en los partidos tradicionales respuestas al cambio que exige una sociedad sacudida hasta los huesos por la peor crisis económicofinanciera de su historia
, como fue la fuga de capitales y la cuasi desaparición de los bancos en 2002. Pero también se sabe que Astori reúne menos de 20% de la adhesión interna porque el otro sector socialista se encuentra dividido entre el Partido Socialista del senador Reynaldo Gargano y la corriente Vertiente Artiguista del intendente de Montevideo, Mariana Arana. La futura actuación de Gargano es también un interrogante. ¿Permanecerá en el socialismo anterior a la caída del mundo de Berlín o evolucionará hacia formas más avanzadas como las practicadas por Tony Blair en Gran Bretaña o Ricardo Lagos en Chile? Lo real es que Gargano y Mujica atraen la mayoría de los votos frentaamplistas y aun los de la alianza toda, ya que otro aliado moderado de importancia es el Encuentro Progresista del candidato a la vicepresidencia Rodolfo Nin Novoa, que se recuesta en su Corriente 738-Alianza Progresista.

Otra duda que persiste entre los inversores radica en las relaciones de gobierno del Frente con el sindicalismo uruguayo
, considerado mucho más transparente que el argentino, pero también mucho más radicalizado en lo ideológico. Su impronta en una legislación laboral retrógrada es un serio obstáculo para atraer nuevas inversiones y eso lo sabe -y, de algún modo, ya lo padece-Astori. ¿Hasta dónde la central obrera PIT-CNT acompañará esta apertura y no reclamará aumentos inmediatos de salarios que la alicaída economía de la mayoría de las empresas privadas y estatales no permite dar? ¿Entenderá el mensaje de Vázquez de no hacer reclamos desmesurados en el corto plazo o se acoplará al mensaje de la diputada comunista, Marina Arismendi, que le reprochó indirectamente a Astori -en un encuentro abierto con la prensa extranjera-no haber hecho mención a una mejora de salarios y condiciones laborales al requerir inversiones privadas? Si bien el PC reúne un porcentaje mínimo de los votos de la alianza, su unión con los sindicatos puede traer un dolor de cabeza al futuro gobierno.

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