Paul O'Neill: "Para Bush, el déficit fiscal no importa"
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Las polémicas declaraciones de O'Neill, un hombre de negocios que llegó al Tesoro de la mano de Bush, surgieron en los últimos días de un libro al que sirvió como fuente («El precio de la lealtad», escrito por el periodista Ron Suskind), de un reportaje publicado por la revista «Time» y de una entrevista divulgada ayer por la cadena televisiva CBS. Durante su paso por la función pública, el ex funcionario se refirió varias veces a la Argentina, como cuando afirmó que no malgastaría en un plan de ayuda al país el dinero de los «plomeros y carpinteros» de su país o cuando señaló que parecería que al país le gusta vivir permanentemente en crisis.
Por otra parte, O'Neill intentó revivir las polémicas en torno a la reciente guerra en Irak afirmando que la idea de sacar del medio a Saddam se impuso en la administración a poco de que ésta llegara al poder en enero de 2001, antes de que se hablara de armas de destrucción masiva o de lazos con el terrorismo. Sus palabras motivaron una respuesta de la Casa Blanca, cuyo portavoz, Scott McClellan, afirmó que Saddam siempre fue una amenaza para la paz y la estabilidad mundial.
En la entrevista a «Time», el ex jefe del Tesoro dio munición gruesa a los demócratas al afirmar que durante sus 23 meses en el gobierno «nunca vi nada que pareciera una prueba» de que Irak tuviera armas prohibidas.
O'Neill, quien criticó la política unilateral de «ataques preventivos» de Bush, también dijo que la toma de decisiones en la Casa Blanca era deficiente, que había poco diálogo y que muchas veces los funcionarios no contaban con una guía firme del mandatario, quien parecía no interesarse por los asuntos de gobierno. «En las reuniones de gabinete parecía un ciego en una habitación de sordos», dijo.
También salió a responderle Don Evans, el secretario de Comercio, quien ayer negó a la cadena CNN que Bush tuviera una postura pasiva. «El presidente siempre condujo los debates y las discusiones en la Casa Blanca. Siempre hizo las preguntas más duras y tomó las decisiones más difíciles», aseguró.



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