12 de enero 2004 - 00:00

Paul O'Neill: "Para Bush, el déficit fiscal no importa"

Paul ONeill: Para Bush, el déficit fiscal no importa
Washington (Reuters, EFE, AFP) - El ex secretario del Tesoro Paul O'Neill, conocido por sus definiciones frontales y polémicas, volvió a cargar ayer contra el presidente George W. Bush al afirmar que nunca vio en el gabinete ninguna prueba de que Saddam Hussein tuviera armas de destrucción masiva y que sus advertencias sobre el creciente rojo fiscal del país fueron dejadas de lado irresponsablemente por motivos políticos y con el argumento de que «los déficits no importan».

El ex funcionario reveló haber advertido al poderoso vicepresidente Dick Cheney sobre el crecimiento del déficit fiscal -que, se calcula, trepará a u$s 500.000 millones este año fiscal-, ante lo que recibió una seca respuesta: «Reagan probó que los déficits no importan. Ganamos las elecciones de mitad de mandato; eso es lo que debemos hacer». Un mes después el propio Cheney le informó que estaba despedido.

La frase atribuida a Cheney, que por ahora prefirió no responder, provocó revuelo en Washington, al punto que el sucesor de O'Neill en el Tesoro, John Snow, debió salir a aclarar por TV que «los déficits sí importan. No estamos contentos con el volumen de esos déficits. Son más grandes de lo que deberían».

Una de las razones de la salida de O'Neill del gobierno fue su oposición al plan de Bush de recorte de impuestos para dinamizar la economía, lo que, justamente, contribuyó al rojo fiscal.

En momentos en que Bush se ha lanzado a una fuerte campaña para consolidar sus posibilidades de obtener en noviembre su reelección, un aparentemente despechado O'Neill también acusó a su ex jefe político de haber socavado de su agresivo plan de combate a los fraudes corporativos como el de Enron tras recibir quejas del sector empresarial.

• Críticas

Las polémicas declaraciones de O'Neill, un hombre de negocios que llegó al Tesoro de la mano de Bush, surgieron en los últimos días de un libro al que sirvió como fuente («El precio de la lealtad», escrito por el periodista Ron Suskind), de un reportaje publicado por la revista «Time» y de una entrevista divulgada ayer por la cadena televisiva CBS. Durante su paso por la función pública, el ex funcionario se refirió varias veces a la Argentina, como cuando afirmó que no malgastaría en un plan de ayuda al país el dinero de los «plomeros y carpinteros» de su país o cuando señaló que parecería que al país le gusta vivir permanentemente en crisis.

Por otra parte, O'Neill intentó revivir las polémicas en torno a la reciente guerra en Irak afirmando que la idea de sacar del medio a Saddam se impuso en la administración a poco de que ésta llegara al poder en enero de 2001, antes de que se hablara de armas de destrucción masiva o de lazos con el terrorismo. Sus palabras motivaron una respuesta de la Casa Blanca, cuyo portavoz,
Scott McClellan, afirmó que Saddam siempre fue una amenaza para la paz y la estabilidad mundial.

En la entrevista a «Time», el ex jefe del Tesoro dio munición gruesa a los demócratas al afirmar que durante sus 23 meses en el gobierno
«nunca vi nada que pareciera una prueba» de que Irak tuviera armas prohibidas.

O'Neill, quien criticó la política unilateral de «ataques preventivos» de Bush, también dijo que la toma de decisiones en la Casa Blanca era deficiente, que había poco diálogo y que muchas veces los funcionarios no contaban con una guía firme del mandatario, quien parecía no interesarse por los asuntos de gobierno. «En las reuniones de gabinete parecía un ciego en una habitación de sordos», dijo.

También salió a responderle
Don Evans, el secretario de Comercio, quien ayer negó a la cadena CNN que Bush tuviera una postura pasiva. «El presidente siempre condujo los debates y las discusiones en la Casa Blanca. Siempre hizo las preguntas más duras y tomó las decisiones más difíciles», aseguró.

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