Pese a los cambios, el "baby boom" no llega

Mundo

A finales de los años 1970, los dirigentes chinos descubren que la población del país roza los 1.000 millones de habitantes, casi el doble que en 1949.

En respuesta, Deng Xiaoping, impone la política del hijo único, que prevé fuertes multas para quienes las infrinjan.

Pekín asegura que gracias a su política se evitaron 400 millones de nacimientos.

Esta medida impactó en evolución sociológica del país: la generación de los “pequeños emperadores” creció sin saber lo que es tener hermanos o tíos.

En 2013, el régimen autoriza a tener dos hijos a aquellas parejas cuyos dos componentes sean hijo único.

Dos años después, sólo 1,45 millones de parejas habían presentado una solicitud para tener un segundo hijo, es decir, apenas un 15% de la población que podía servirse de la medida.

En 2016, Pekín decide autorizar que todas las parejas puedan tener dos hijos. Pero el costo de la educación es alto, los departamentos son pequeños y, con la evolución del estilo de vida y las costumbres, los chinos cada vez se casan más tarde y se divorcian más. La natalidad no despega.

El año pasado, el número de nacimientos cayó a su nivel más bajo desde 1961.

El 31 de mayo de 2021, el Partido Comunista anuncia que las familias podrán tener tres hijos, tres semanas después de que se publicara el censo decenal (2020) que puso de manifiesto un envejecimiento rápido de la población.

Dejá tu comentario