30 de marzo 2003 - 00:00

Piden a Blair que se respeten los derechos de iraquíes

Directores de Amnistía Internacional (AI) de todo el mundo acudieron hoy a la residencia del primer ministro británico, Tony Blair, en el número 10 de Downing Street, para exigir el respeto de los derechos de los civiles iraquíes en la guerra contra Irak.

En nombre de 1,6 millones de activistas, los responsables de las de la organización pro derechos humanos presentaron ante el despacho oficial de Blair una petición que insta a las fuerzas británicas a acatar la legislación internacional en el conflicto.

La secretaria general de AI, Irene Khan, acompañada por los directores de las secciones de Amnistía en Chile, Israel, Túnez, Japón, EEUU, y el Reino Unido, pidió al primer ministro que se investiguen las alegaciones sobre la muerte de civiles en Irak.

La organización también instó a Blair a usar su influencia para convencer al presidente de EEUU, George W. Bush, de que hay que garantizar que los aliados cumplen con la Convención de Ginebra de 1949, que vela por la protección de civiles en conflictos armados.

"Vemos que civiles están muriendo o siendo heridos y nos sentimos preocupados sobre la naturaleza de los ataques y los bombardeos. ¿Han alcanzado éstos el objetivo adecuado, han sido discriminados o indiscriminados?", se preguntó el portavoz de AI, Neil Durkin.

Asimismo, la organización demandó que se aclaren las medidas que la coalición anglo-estadounidense ha adoptado para limitar el riesgo de bajas civiles y pidió garantías de que armas como las bombas de racimos o las minas antipersonal no se utilizarán en la contienda.

Amnistía Internacional también advirtió a las fuerzas aliadas de que atacar determinados objetivos, como la sede de la televisión nacional iraquí en Bagdad, constituye un crimen de guerra.

AI hizo este aviso después de que el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfield, se declarara favorable a la interrupción de las emisiones de la televisión iraquí, tras la divulgación de imágenes de prisioneros de guerra norteamericanos en ese medio.

Según Neil Durkin, "no se pueden atacar ni edificios ni recursos civiles. Eso supone una violación de la Convención de Ginebra. No está justificado".

En la petición entregada en Downing Street, la delegación de Amnistía también requiere que la coalición anglo-estadounidense haga todo lo posible para suministrar ayuda humanitaria a la población iraquí y ofrecer un trato humano a los prisioneros de guerra.

A este respecto, Irene Khan subrayó que "los derechos y las necesidades del pueblo iraquí deben ocupar el primer lugar en este conflicto y después" de las hostilidades, pues los aliados "serán juzgados por la forma en que lleven a cabo esto".

"Representamos -recalcó Khan- a 1,6 millones de miembros de Amnistía Internacional que están siguiendo el conflicto en Irak y se sienten seriamente preocupados porque los derechos humanos no se están respetando".

La secretaria general de AI insistió en que el Reino Unido debe ofrecer un aval de que las fuerzas británicas cumplirán la legislación internacional y en que Blair "debe hacer todo lo que esté en su poder para obtener una misma garantía de sus aliados".

Los representantes de la organización pro derechos humanos visitaron la oficina del primer ministro británico un día después de que miles de personas se echaran a la calle en numerosas ciudades de este país para pedir el fin de la guerra.

El grupo "Madres contra la Guerra" ha organizado hoy una vigila a las puertas de Downing Street, aprovechando la celebración del Día de la Madre en este país, para manifestar su repulsa ante el conflicto del Golfo Pérsico.

Asimismo, la organización pacifista "Act Up for Peace" ha convocado una serie de protestas frente a edificios oficiales y militares en el condado de Norfolk, al este de Inglaterra.

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