Washington - Después de la conquista de Bagdad,Estados Unidos buscará convertir a Irak en un modelo de cambio en Medio Oriente, una intención que hace presagiar relaciones difíciles con varios países. Para los estrategas norteamericanos, el cambio de régimen en Bagdad abrirá la puerta a una «remodelación» de la región, que conjugue democratización, modernización social, erradicación del terrorismo, expansión de los intereses estadounidenses y seguridad de Israel.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En virtud de la llamada teoría de los «dominós democráticos» muy de moda en los círculos conservadores cercanos a la Casa Blanca, los cambios en Bagdad tendrían un positivo efecto de contagio en los países vecinos, desde Irán a Siria y Arabia Saudita.
Y si estos regímenes no se convencen por sí mismos de la necesidad de evolucionar, las autoridades estadounidenses no dudan en emitir veladas amenazas de ponerlos en su lugar.
• Ambiciones
Dos teóricos de esta doctrina, el secretario adjunto de Defensa, Paul Wolfowitz, y el subsecretario de Estado, John Bolton, acaban de indicar claramente que las ambiciones de Washington no se detienen en Bagdad, a pesar de que el uso de la fuerza armada en otros países no necesariamente está a la orden del día.
«Muchos países, incluyendo a Siria, comprenderán el mensaje (de la guerra en Irak) y se darán cuenta de que es mejor entenderse pacíficamente con la comunidad internacional, y no adquirir armas de destrucción masiva o servirse del terrorismo como instrumento político», declaró Wolfowitz, uno de los jefes de los « halcones» estadounidenses.
El secretario de Estado, Colin Powell, declaró al diario árabe «Al Hayat» que « nadie en la administración estadounidense habla de invadir Irán o Siria», aunque señaló que Washington esperaba que esos países cambiaran su política. Arabia Saudita, aliado tradicional de Estados Unidos, también podría formar parte de este «dominó».
Numerosos comentaristas cercanos al poder en Washington no dejan de recordar que 15 de los 19 piratas del aire durante los atentados del 11 de setiembre de 2001 eran saudíes, y que Riad no aportó, en el conflicto con Irak, el apoyo que se espera de un país aliado.
Algunos analistas dudan, sin embargo, que esta voluntad de reformar Medio Oriente no se traduzca en nuevas crispaciones, perjudiciales para ese objetivo.
Dejá tu comentario