8 de marzo 2006 - 00:00

Polémica por redada en favelas de Rio

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Soldados brasileños montan guardia en la favela Del Alemán. La presencia militar ya alcanza once favelas.
Rio de Janeiro (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La magnitud del operativo efectuado por el ejército brasileño en favelas de Rio de Janeiro encendió la polémica. La movilización se amplió ayer hasta 1.500 efectivos desplegados en once favelas para recuperar diez fusiles y una pistola automática.

«Este es un tema de honra. El ejército no puede ser desmoralizado», declaró el coronel Fernando Lemos, portavoz del Comando Militar del Este, del que depende el cuartel de la zona norte de Rio donde el viernes fueron robadas las armas. Lemos informó que ya son 1.500 los soldados desplegados en al menos once favelas de Rio para recuperar las once armas robadas el viernes por siete encapuchados con ropas camufladas.

• Alerta

Las tropas, que cuentan con el apoyo de un helicóptero y de vehículos blindados, superan al contingente militar enviado por Brasil a la fuerza multinacional de paz desplegada en Haití. Otros 1.600 hombres están en alerta y pueden ser convocados.

«Cualquier tropa del ejército podrá ser movilizada para actuar en Rio en pocas horas», afirmó la fuerza en un comunicado. Los soldados ocupan las favelas de Mangueira, Jacarezinho, Manguinhos, Grota, Fazendinha, Nova Brasilia, Dendé, Vila dos Pinheiros, Vila do Joao, Parque Alegria y Dique.

Las tropas montaron puestos de control con tanques y vehículos blindados, y revisaban a todos los que subían a los cerros donde se ubican las favelas. Vehículos con altoparlantes recorren los barrios pidiendo el apoyo de los vecinos para localizar las armas.

«Los bandidos que robaron las armas no se preocupan por el bien de su familia. Van a usar las armas para aumentar la violencia en su contra. Denuncie a los bandidos y los lugares donde están las armas»,
afirman los folletos repartidos por los soldados en la favela de Mangueira. Sin embargo, radios locales afirmaron que los vecinos de Mangueira, la mayor villa de emergencia de Rio, con más de 150.000 habitantes, evitaban recibir los volantes de manos de los militares.

El ejército desplegó ante uno de los accesos al barrio un tanque armado con un cañón con proyectiles de 90 milímetros y una ametralladora antiaérea, ambos apuntados hacia la favela. El presidente de la asociación de vecinos, José Roque, afirmó que la comunidad está muy preocupada con el operativo, que el lunes incluyó el cierre total de los seis accesos que tiene la favela durante varias horas.

«Impidieron hasta que un anciano enfermo subiera en automóvil. Tuvo que ser cargado por familiares. No nos oponemos a que busquen las armas. Pero no están acá. Si el ejército quisiera encontrarlas, las encontraría»,
resaltó Roque.

El domingo, desconocidos arrojaron una bomba casera sobre una patrulla militar en la favela de Providencia, en la zona portuaria de Rio, sin provocar víctimas, y también hubo varios enfrentamientos armados entre soldados y narcotraficantes. En uno de ellos, murió el joven de 15 años, identificado apenas como
Eduardo, que recibió un balazo en el pecho. El ejército sostuvo que el adolescente murió víctima de una bala perdida, cuando observaba a la distancia un tiroteo.

Sin embargo, vecinos dijeron a la prensa que soldados dispararon sobre el joven porque confundieron con un arma un paraguas cerrado que llevaba consigo. Esta muerte profundizó la polémica sobre la oportunidad del despliegue de soldados en las favelas de Rio.

• Humillación

«Es positiva la respuesta del ejército, porque se sintió afrontado. Es una humillación que alguien entre a un cuartel, robe fusiles y salga por la puerta principal», dijo el titular de la filial Rio de Janeiro de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Octavio Gomes.

Por el contrario, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de Rio, diputado
Geraldo Moreira, criticó el operativo. «Es algo muy precipitado. El ejército no tiene formación apropiada para este tipo de incursiones. Tiene un sector de inteligencia muy fuerte, que debería haber usado antes para impedir el robo y, después, para encontrar las armas», dijo.

Según el sociólogo y profesor de la Universidad de Rio de Janeiro
Ignacio Cano, especialista en violencia, la actuación del ejército no es ilegal, pero puede tener un resultado no deseado. «Están actuando en un número grande de favelas, lo que muestra que la inteligencia aún no tiene datos precisos de dónde están los fusiles», afirmó.

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