La policía de Colombia confiscó el jueves 750 kilogramos de explosivos, capturó a cinco presuntos rebeldes e impidió una serie de ataques que la principal guerrilla del país planeaba ejecutar durante el segundo aniversario del gobierno del presidente Alvaro Uribe.
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"Hemos incautado 750 kilos de (el explosivo) Anfo, 1.000 metros de cordón detonante, se han inmovilizado dos vehículos y se han capturado cinco personas vinculadas a una red terrorista de las FARC", dijo el director de Policía Judicial, coronel Oscar Naranjo.
El oficial precisó que el explosivo iba a ser utilizado por las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para ejecutar en Bogotá una serie de ataques el próximo siete de agosto, cuando se cumple el segundo aniversario del gobierno de Uribe.
"La inteligencia de los organismos de seguridad del Estado se ha movido para prevenir hechos terroristas en Bogotá. Hay informaciones y amenazas reiteradas que las FARC pretenden cometer ataques", explicó el oficial.
El explosivo fue confiscado durante allanamientos realizados en Bosa, un sector obrero e industrial del sur de Bogotá, la capital colombiana de casi siete millones de habitantes.
El 7 de agosto del 2002, cuando Uribe asumió el poder, las FARC lanzaron varias granadas de fabricación artesanal contra la sede del Congreso y de la Presidencia, en el centro de la capital colombiana.
Aunque sólo uno de los artefactos impactó una fachada lateral de la presidencia, los demás cayeron en un barrio pobre y mataron a 21 personas, la mayoría indigentes, mientras que otras 60 personas resultaron heridas.
Naranjo se abstuvo de revelar los objetivos que planeaban atacar las FARC, pero admitió que de acuerdo con las investigaciones preliminares serían sedes gubernamentales.
Colombia, país de más de 40 millones de habitantes, afronta un conflicto interno de cuatro décadas que dejó 35.000 muertos en los últimos dos lustros.
Los ataques con explosivos en los centros urbanos son frecuentes como parte de la confrontación.
Uribe impulsa una agresiva campaña militar que incluye aumento del gasto en defensa, del número de efectivos de las Fuerzas Armadas y facultades excepcionales a los militares, con lo que busca derrotar a las FARC, el grupo rebelde activo más antiguo del hemisferio, con unos 17.000 combatientes.
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