Popularidad de Lula sigue en ascenso pese a los escándalos

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Brasilia (AFP, ANSA, EFE) - La popularidad del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no sólo no se vio afectada por la crisis política provocada por las denuncias de corrupción contra el oficialismo sino que creció, reveló ayer una encuesta de la consultora Sensus.

El 59,9% de los brasileños aprueba el desempeño personal de Lula, contra 57,4% en mayo, reveló el principal sondeo que mide la popularidad del presidente, hecho a pedido de la patronal Confederación Nacional del Transporte (CNT). En el lado negativo, 30,2% lo desaprueba, contra 32,7% en mayo.

En las preguntas referentes a la satisfacción con la marcha del país, la encuesta indicó que la evaluación positiva de Lula subió de 39,9% en mayo a 40,3% ahora. En este ámbito, también aumentaron quienes lo valoran negativamente: de 18,8% a 20% hoy.

La encuesta denota una recuperación de la apreciación personal de Lula respecto de los últimos sondeos, que mostraban continuado declive desde diciembre.

En conclusión,
«Lula está blindado, se separó de las acusaciones» de corrupción, declaró
el presidente de la CNT,
Clesio Andrade. Más aún, según la encuesta, si las elecciones presidenciales previstas para octubre de 2006 se realizaran hoy, «el presidente Lula sería imbatible y sin adversario a la altura». Solamente disputaría la segunda vuelta frente al socialdemócrata José Serra, al que ya venció en 2002 y que ahora es alcalde de San Pablo.

La encuesta de CNT/Sensus fue realizada a 2.000 personas, del 5 al 7 de julio, en 24 de los 27 estados brasileños, con un margen de error de 3%. Las denuncias que agitan la vida política brasileña afectan principalmente al gobernante Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula hace 25 años, y acusado de haber pagado sobornos a un centenar de diputados de la base aliada a cambio de apoyo político. Las denuncias tambiénafectan a empresas públicas, con acusacionesde supuestas irregularidades para financiar partidos de la base aliada al gobierno.

La crisis, iniciada en mayo, ya ha provocado la renuncia del jefe de gabinete (la mano derecha de Lula en el gobierno),
José Dirceu, de la alta dirigencia del PT y de tres empresas estatales.

«Economía y carisma»
son las claves de la sorprendente resistencia de la popularidad de Lula a las denuncias, evaluó el analista Carlos Lopes, de la consultora Santa Fe Ideas.

Sin embargo,
no es que los brasileños consideren que no hay corrupción. Según CNT/ Sensus, 40,3% de los entrevistados dijo que la corrupción aumentó durante el gobierno del presidente Lula (contra 31,2% hace dos meses), frente a 13% que consideró que disminuyó (17,4% en mayo). El 41,8% afirmó que la corrupción se mantuvo «como siempre».

• Reforma ministerial

Una de las herramientas de Lula para responder a la crisis ha sido la reforma del gabinete, la que fue profundizada ayer.

Los nuevos cambios incluyeron la salida de los ministros de Ciencia y Tecnología,
Eduardo Campos; de Coordinación Política, Aldo Rebelo, y de Seguridad Social, Romero Jucá. En lugar del primero, asumirá Sérgio Rezende, del Partido Socialista Brasileño (PSB), el mismo que el del funcionario saliente. El Ministerio de Coordinación Política se fusionará con el Consejo de Desarrollo Económico y Social, cuyo ministro, Jaques Wagner, tomará a su cargo la nueva Secretaría Especial del Consejo de Desarrollo Económico y Social y Relaciones Institucionales. Todavía no se designó al nuevo ministro de Seguridad Social.

A su vez, la Secretaría de Comunicación del gobierno perderá su rango ministerial y su titular, el influyente
Luiz Gushiken, responderá a la jefatura de Gabinete.

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