6 de abril 2005 - 00:00

Prensa dice que la boda de Carlos está "maldita"

Londres (ANSA, AFP, EFE, DPA) - La boda del príncipe Carlos de Inglaterra y Camilla Parker-Bowles, pospuesta para el sábado para no coincidir el viernes con los funerales del papa Juan Pablo II en Roma, está « definitivamente maldita», ironizó ayer la prensa británica.

El diario sensacionalista «The Sun» agregó que Isabel II está muy descontenta con la decisión de posponer la boda para el sábado, pues ese día se cumple el tercer aniversario de la muerte de la Reina Madre.

«¿Por qué a mí?», afirmó un príncipe Carlos «furioso y desesperado» tras conocer que debía posponer su boda, escribió a su vez el tabloide «Daily Mirror».

«La reina Isabel II está desesperada por la maldición que existe sobre la boda de su hijo», tituló «The Sun».

• Gran vergüenza

«El príncipe Carlos y Camilla Parker-Bowles deberán casarse el sábado por la mañana tras un fiasco por cuatro bodas y un funeral», ironizó ese mismo medio.

«The Sun» indicó, además, que la monarca «está totalmente exasperada» por los contratiempos sufridos por su hijo. «Todo ha salido mal desde un principio. La reina siente que la boda está maldita. Es una gran vergüenza y muestra ahora a la familia real como un chiste del que se ríen todos», declaró a ese diario un allegado de la soberana.

«Se le ha pedido que celebre la boda un día muy triste para ella», por el aniversario del deceso de la centenaria reina madre, explicó al «Sun» la fuente real, y agregó que el sábado también se juega la carrera de caballos «Grand National», favorita de Isabel II.

«La
gran fiesta de Camilla está maldita y maldecida», estima el tabloide «Daily Express», mientras que el conservador «Daily Mail» calificó la boda «como un evento afectado por la mala suerte».

En tanto, las casas de juego británicas comenzaron a tomar ayer apuestas sobre una eventual catástrofe internacional que modifique, una vez más, los planes de boda del príncipe.

La casa
William Hill puso ayer como tema de apuesta un eventual incidente «de mala suerte» que pueda causar aún más dolores de cabeza a los planes nupciales del hijo de Isabel II.

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