9 de septiembre 2003 - 00:00

Preocupa a los republicanos el gasto sin control en Irak

Washington (AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Cinco meses y decenas de miles de millones más tarde, economistas vinculados a la Casa Blanca, además de analistas independientes y opositores demócratas, tomaron conciencia de que los gastos de la guerra de Irak pueden tornarse incalculables, y miran hacia el Pentágono que comanda Donald Rumsfeld por el error en las previsiones.

La combinación de la necesidad de reacondicionar la infraestructura petrolera de Irak, afrontar los sabotajes que realizan grupos de la resistencia y garantizar la seguridad y algunos servicios básicos hizo insuficientes todas las previsiones de gastos.

Pese a las críticas que alertaron sobre gastos desorbitados por la guerra, el vocero de George W. Bush respondió que el déficit que genera Irak es «manejable» para las cuentas públicas estadounidenses. La administración Bush trató de poner paños fríos sobre el tema, un día después de haber solicitado al Congreso una partida extra de 87.000 millones de dólares para Irak y Afganistán. «Continuamos pensando que el déficit es manejable, tenemos un plan para seguir y trabajamos en él», declaró el portavoz de la Casa Blanca, John McClellan.

• Evaluación errada

La amplitud de los fondos suplementarios solicitados muestra que la Casa Blanca cometió «un error gigantesco de evaluación» de las necesidades de Irak tras el fin de los principales combates, estimó el representante David Obey, miembro demócrata de la comisión de las atribuciones presupuestarias del Congreso.

«No parecemos seguros de nosotros mismos respecto de la orientación que hay que tomar en Irak», había declarado a fines de julio el influyente presidente de la Comisión de Relaciones exteriores del Senado, el republicano Richard Lugar.


Un asesor económico, Lawrence Lindsey, ya había alertado sobre los costos, pero el entonces director de Presupuesto de la Casa Blanca, Mitch Daniels, rechazó las estimaciones de Lindsey de que los gastos de la guerra podrían ascender a entre 100.000 y 200.000 millones de dólares.

El secretario Rumsfeld dijo en mayo que «la electricidad, donde había fallado, se había restablecido casi en su totalidad». Daniels afirmó también que los ingresos procedentes de las ventas de petróleo y gas, así como de bienes confiscados al gobierno iraquí, proporcionarían recursos «abundantes» para la reconstrucción del país árabe.

Sin embargo, las fuerzas de ocupación aún están luchando para reanudar el suministro de agua y electricidad, sistemas cuya reparación ha sido estimada en u$s 18.000 millones. El jefe de finanzas del Pentágono estimó en abril el costo mensual de la guerra en Irak en unos 2.000 millones de dólares, pero, a principios de junio, el pronóstico fue de 3.000 millones y, un mes más tarde, de 3.900 millones.


El Congreso aprobó para este año 79.000 millones para el conflicto, pero ahora el gobierno más que duplica ese pedido, contra los peores pronósticos. Bush aspira a que la nueva solicitud les permita llegar a 2004 --cuando se celebrarán las elecciones presidenciales-sin tener que pedir más fondos al Congreso. El nuevo presupuesto impulsará el déficit fiscal -ya sin precedentes-sobre los 550.000 millones de dólares para el año fiscal que comienza el 1 de octubre de 2003. La cifra representa alrededor de 5% del Producto Bruto Interno de Estados Unidos.

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