La Paz - La Organización de Estados Americanos (OEA) entregó ayer al gobierno del presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada un informe según el cual «no hubo insurrección» ni se intentó «asesinar al presidente» durante la convulsión social del 12 y 13 de febrero pasado, cuando hubo 33 muertos entre civiles y uniformados. El informe, que fue entregado por el secretario general de la OEA, César Gaviria, tiene su correlato en la profunda crisis social y económica de Bolivia, que mantiene en alerta a los distintos sectores del país. La prensa local reflejó días atrás la preocupación de la Iglesia porque se repitan hechos similares a los ocurridos en febrero y se hizo eco de los vaivenes políticos que sacuden el entorno de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien se encuentra en situación de extrema debilidad. Analistas comparan la situación de «Goñi» con la del ex presidente Fernando de la Rúa. Sobran, además, rumores de una enfermedad (mal de Parkinson) que estaría sufriendo el Presidente y que le impediría continuar en el ejercicio del poder.
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