28 de marzo 2003 - 00:00

Primer traspié de Lula: PT frenó autonomía del Central

La izquierda radical del Partido de los Trabajadores bloqueó uno de los proyectos más esperados del gobierno brasileño: la autonomía del Banco Central. El tema ya no será tratado este año en el Congreso, lo que dejó otra preocupación: ¿cuál es la fortaleza real de la base parlamentaria de Lula para tratar la crucial reforma previsional?

En una señal negativa para el mercado, una de las iniciativas más esperadas de Luiz Inácio Lula Da Silva ha quedado pospuesta sin fecha cierta: la autonomía del Banco Central. La causa no es otra que la creciente resistencia de los sectores «chiítas» del Partido de los Trabajadores, quienes provocaron así el primer tropiezo de importancia al gobierno brasileño en el Congreso.

Así lo admitió ayer el presidente del Partido de los Trabajadores, el diputado José Genoino, quien dijo que «la propuesta está fuera de la agenda del gobierno y no va a ser enviada este año» al Poder Legislativo.

La señal es doblemente negativa. Por un lado, porque da por tierra con una medida esperada como una decisiva demostración del compromiso oficial con las políticas ortodoxas y de lucha contra la inflación. Y por otro, porque genera crecientes interrogantes en cuanto a la capacidad de las autoridades de rodearse de una mayoría legislativa sólida que las ponga a salvo de las trabas del ala izquierda del PT.

• Derrota

La decisión supone una dura derrota para el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, para quien la autonomía del Central era prioritaria. También para el presidente de la entidad, Henrique Meirelles, quien dijo esta semana durante el encuentro del BID en Milán que la propuesta debía ser aprobada este mismo año, lo que ya no ocurrirá.

Al renunciar a tratar la autonomía del Banco Central, el gobierno buscó despejar en el Parlamento el camino a la reglamentación del más que pretencioso artículo 192 de la Constitución, que trata sobre el sistema financiero y que, entre otras cosas, hasta pretende fijar el nivel de las tasas de interés. El de la autonomía del Central era el punto más irritante de la reforma para los radicales del PT. Quitado del camino ese escollo, se espera que se abra la posibilidad de avanzar con el resto de las reformas.

Mientras día a día se complican las negociaciones para la prometida incorporación en el gabinete del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), con fuerte presencia en el Congreso y en las gobernaciones, el gobierno enfrenta dudas crecientes acerca de su habilidad para armar una base parlamentaria sólida. Tanto que Genoino debió salir a explicar ayer que el Ejecutivo cuenta con el respaldo de la mayoría absoluta de las dos cámaras del Congreso. Sin embargo, hasta ahora esa mayoría se ha mostrado más consistente en las palabras que en los hechos. Acaso fue para mitigar el impacto de la noticia que Lula salió ayer a ratificar que enviará al Congreso en abril sus esperados proyectos de reforma previsional y tributaria. ¿Pero qué suerte correrán esos proyectos en el Congreso?

• Riesgo de inflación

El de la autonomía del Banco Central no es un tema menor, sobre todo cuando la propia entidad advirtió ayer que aún ve un riesgo «considerable» de inflación en el país. Mientras, la guerra en Irak se complica y el precio del petróleo es mirado cada día de reojo y con preocupación en Brasil, un país importador neto de crudo y altamente endeudado.

Ajenos a la dinámica económica, casi 25.000 metalúrgicos paulistas de la Força Sindical (la segunda entidad gremial en importancia del país) lanzaron el miércoles un paro por tiempo indeterminado. Aunque en noviembre los trabajadores del sector recibieron una suba de 10%, exigen ahora un incremento similar para compensar la inflación de 10,4% registrada en los últimos meses. Así, mientras rechazan medidas como la autonomía del Banco Central y el aumento de las tasas de interés, los sindicatos y la izquierda pretenden combatir el nocivo impacto de la inflación con una peligrosa carrera entre salarios y precios. Una ambigüedad que Brasil deberá definir pronto.

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