Primer traspié de Lula: PT frenó autonomía del Central
La izquierda radical del Partido de los Trabajadores bloqueó uno de los proyectos más esperados del gobierno brasileño: la autonomía del Banco Central. El tema ya no será tratado este año en el Congreso, lo que dejó otra preocupación: ¿cuál es la fortaleza real de la base parlamentaria de Lula para tratar la crucial reforma previsional?
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Mientras día a día se complican las negociaciones para la prometida incorporación en el gabinete del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), con fuerte presencia en el Congreso y en las gobernaciones, el gobierno enfrenta dudas crecientes acerca de su habilidad para armar una base parlamentaria sólida. Tanto que Genoino debió salir a explicar ayer que el Ejecutivo cuenta con el respaldo de la mayoría absoluta de las dos cámaras del Congreso. Sin embargo, hasta ahora esa mayoría se ha mostrado más consistente en las palabras que en los hechos. Acaso fue para mitigar el impacto de la noticia que Lula salió ayer a ratificar que enviará al Congreso en abril sus esperados proyectos de reforma previsional y tributaria. ¿Pero qué suerte correrán esos proyectos en el Congreso?
• Riesgo de inflación
El de la autonomía del Banco Central no es un tema menor, sobre todo cuando la propia entidad advirtió ayer que aún ve un riesgo «considerable» de inflación en el país. Mientras, la guerra en Irak se complica y el precio del petróleo es mirado cada día de reojo y con preocupación en Brasil, un país importador neto de crudo y altamente endeudado.
Ajenos a la dinámica económica, casi 25.000 metalúrgicos paulistas de la Força Sindical (la segunda entidad gremial en importancia del país) lanzaron el miércoles un paro por tiempo indeterminado. Aunque en noviembre los trabajadores del sector recibieron una suba de 10%, exigen ahora un incremento similar para compensar la inflación de 10,4% registrada en los últimos meses. Así, mientras rechazan medidas como la autonomía del Banco Central y el aumento de las tasas de interés, los sindicatos y la izquierda pretenden combatir el nocivo impacto de la inflación con una peligrosa carrera entre salarios y precios. Una ambigüedad que Brasil deberá definir pronto.




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