20 de febrero 2003 - 00:00

Primera condena por atentados en EEUU

Un paso importante dio la Justicia alemana, a 15 meses de los atentados terroristas de Nueva York y Washington del 11 de setiembre de 2001: condenó a 15 años de prisión por complicidad (la máxima pena prevista en ese país para ese delito) a un marroquí de 28 años. Es la primera sentencia por estos hechos que conmovieron al mundo. Mounir El Motassadeq fue acusado de integrar la "célula de Hamburgo", el embrión del grupo que planeó los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono. El jefe de esta organización era Mohammed Atta, el piloto-kamikaze que comandaba uno de los aviones que se estrellaron en el World Trade Center.

Primera condena por atentados en EEUU
Hamburgo, Alemania (Reuters, AFP) - Una corte alemana condenó ayer a 15 años de cárcel a un marroquí por ayudar a los autores de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra Estados Unidos, en el primer juicio que involucra a uno de los presuntos cómplices de los ataques.

Mounir El Motassadeq, un estudiante de ingeniería eléctrica de 28 años, fue declarado culpable de dar apoyo logístico en los atentados con aviones comerciales secuestrados que mataron a 3.066 personas en Nueva York y Washington, y de pertenecer a una organización terrorista, dijo el juez Albrecht Mentz.

Motassadeq permaneció impasible mientras Mentz leía en una corte de Hamburgo la sentencia, concediendo la pena máxima solicitada por la fiscalía.

El juez dijo que Motassadeq perteneció a una célula en Hamburgo de la red Al-Qaeda, del militante islámico Osama bin Laden, considerado responsable de los ataques que destruyeron las Torres Gemelas del World Trade Center y dañaron el Pentágono, en las afueras de Washington.

La célula de Hamburgo era liderada por Mohamed Atta
, un egipcio que también estudió en la ciudad portuaria alemana y que las autoridades estadounidenses creen estrelló uno de los cuatro aviones secuestrados contra una de las torres.

«El acusado perteneció al grupo que rodeó a Atta desde el momento de su fundación. Este grupo de estudiantes árabes musulmanes planeó los atentados por su odio a Estados Unidos y a Israel», dijo Mentz.

«Con este ataque de dimensiones sin precedentes, quisieron atacar los cimientos de Estados Unidos», agregó.

Motassadeq rechazó las acusaciones, pero admitió que conocía a Atta y que había estado en un campo de entrenamiento de Al-Qaeda en Afganistán.

Los abogados de la defensa, al anunciar que apelarían el veredicto, aseguraron que Motassadeq sólo entabló amistad con otros musulmanes como él e insistieron en que su entrenamiento en Afganistán no significaba que fuera un extremista violento.
De físico menudo y fina barba, Motassadeq se describió como un hombre de paz que estudió mucho y que disfrutaba jugando al fútbol: un hombre rodeado por gente con planes que él no podía imaginar. El acusado fijó su vista en el piso mientras escuchaba el veredicto.

La fiscalía basó su acusación en su entrenamiento en Afganistán, su estrecha amistad con seis de los presuntos autores de los atentados y transferencias de dinero que hizo a nombre de Marwan Al Shehi, quien, según las autoridades estadounidenses, estrelló el segundo avión en el World Trade Center.

Mentz dijo que Motassadeq asumió la responsabilidad de ayudar a otros miembros de la célula que ya habían viajado hacia Estados Unidos para preparar los atentados.

«El (Motassadeq) cumplió su tarea, sabía acerca de los preparativos para los atentados y colaboró en los planes», dijo el juez.

El juicio, que comenzó en octubre, ofreció detalles sobre el funcionamiento de Al-Qaeda y el papel de Alemania en dar refugio, sin saberlo, a los futuros autores de los ataques.
También puso de relieve las dificultades para presentar acusaciones de terrorismo y el potencial conflicto entre los sistemas judiciales diseñados para funcionar abiertamente y los servicios de seguridad, que trabajan en secreto.

Algunos abogados vieron en el proceso un ejemplo de cómo funcionarán los futuros juicios de miembros de Al-Qaeda. «Habrá mucha gente mirando este juicio, creyendo que está influido por la política, aunque yo creo que los jueces están tratando de asegurar la imparcialidad», opinó un abogado alemán que siguió de cerca el caso.

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