"Prodi bis", resuena en Italia tras su dimisión
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El presidente Giorgio Napolitano con el senador Franco Marini antes de una de las reuniones que se llevaron a cabo para decidir el futuro primer ministro.
Napolitano tiene varias opciones sobre la mesa para cerrar la crisis provocada por la renuncia de Prodi, entre ellas la de someter al Ejecutivo a un voto de confianza en el Parlamento y la de convocar nuevas elecciones.
Pero la posibilidad más acreditada desde el primer momento y a lo largo de toda la jornada de ayer es que encargue al mismo Prodi que forme un nuevo gobierno, tal y como ha sucedido con cierta frecuencia en Italia tras la Segunda Guerra Mundial.
La heterogénea constelación de 16 partidos que forman la coalición gubernamental de centroizquierda, que agrupa desde democristianos a comunistas, expresaron su apoyo total a Prodi y excluyeron que pudiera ser otro dirigente de la alianza denominada La Unión quien nombrase el próximo gabinete.
«Yo seré leal hasta el final, pero si salta Prodi, nos consideramos libres», afirmó el ministro de Justicia y líder del minoritario UDEUR ( democristiano), Clemente Mastella.
El ministro de Solidaridad Social, miembro de Refundación Comunista, Paolo Ferrero, también expresó el interés de su formación a una continuidad de Prodi al frente del país.
El temor del centroizquierda es que un «Prodi-bis» se encuentre con los mismos problemas que le han llevado ahora a la dimisión, ya que en el Senado, a diferencia de lo que ocurre en la Cámara de Diputados, sólo dispone de una mayoría de dos escaños, los que le faltaron ayer al negarle el apoyo dos díscolos senadores comunistas en su cuestionada política exterior, especialmente por las tropas italianas que combaten en Afganistán.
Los dos senadores, Franco Turigliatto del Partido Refundación Comunista (PRC), y Fernando Rossi del Partido de los Comunistas Italianos (PDCI), ambos de 61 años, siguen defendiendo su rebeldía, pese a que acaben pagando con la expulsión de sus formaciones.




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