16 de septiembre 2005 - 00:00

Prometió Bush gigantesco plan de recuperación de Nueva Orleans

George W.Bush decidióayer retomar laofensivapolítica tras lascríticas quemereció larespuestaoficial a lasconsecuenciasdel huracánKatrina (arriba). Nueva Orleans estácada vez más librede agua y buscaretomar, poco a poco,la normalidad. Ayer seanunció que más de180.000 residentespodrán regresar ala ciudad (abajo).
George W. Bush decidió ayer retomar la ofensiva política tras las críticas que mereció la respuesta oficial a las consecuencias del huracán Katrina (arriba). Nueva Orleans está cada vez más libre de agua y busca retomar, poco a poco, la normalidad. Ayer se anunció que más de 180.000 residentes podrán regresar a la ciudad (abajo).
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, lanzó ayer desde el Barrio Francés de Nueva Orleans una cruzada por la recuperación total de la zona devastada por el huracán mediante «uno de los mayores proyectos de reconstrucción que el mundo ha visto hasta ahora».

En su primer gran discurso sobre la tragedia, que, según las últimas cifras oficiales, dejó al menos 800 muertos, el presidente se dirigió a los estadounidenses a las 9 de la noche, hora local, el horario de máxima audiencia en la televisión estadounidense.

En la oportunidad, aseguró que «no hay forma de imaginar EE.UU. sin Nueva Orleans, y esta gran ciudad se levantará otra vez». «En toda el área golpeada por el huracán, haremos lo que haga falta y estaremos cuanto sea necesario», anunció Bush en su esperado discurso a la nación, con el que pretendió recuperar la iniciativa política tras las críticas recibidas por la lentitud de la respuesta al drama.

• Orgullo

Asimismo, prometió que el gobierno federal «cubrirá la mayor parte del costo de la reparación de las infraestructuras públicas de las zonas arrasadas», desde las rutas y puentes, hasta los colegios y sistemas de saneamiento.

El trabajo que comenzó, según él, será uno de los mayores esfuerzos de recuperación, y, una vez concluido, todos los estadounidenses «tendrán algo de lo que estar orgullosos».

Bush anunció una serie de programas de ayuda, tanto para dar albergue digno a los damnificados durante la emergencia, como después, con la visión de crear una Nueva Orleans con «más propietarios que antes».

En ese sentido, admitió el shock que provocó en los estadounidenses ver el nivel de pobreza que afectaba a la zona aun antes del paso de Katrina. «Vimos que hay una profunda pobreza, que se enraíza en la discriminación racial. Debemos hacer frente a esa pobreza con acciones decididas. Vamos a superar el legado de la desigualdad», prometió en una de sus principales definiciones.

Así, aseguró buscar el apoyo del Congreso para generar programas para «aliviar fiscalmente a los pequeños negocios, incentivar la generación de empleo y otorgar préstamos para poner en marcha otra vez esos negocios». Por otro lado, dijo que el gobierno federal habilitará cuentas de 5.000 dólares para que los damnificados puedan reentrenarse laboralmente y que entregará sus propiedades en la zona para que sean adquiridas a bajo costo.

Bush no dio cifras sobre el costo final del ambicioso plan de reconstrucción, que incluirá «una nueva y más fuerte defensa» contra el agua en Nueva Orleans, ciudad ubicada bajo el nivel del mar. Se limitó a mencionar los 60.000 millones de dólares que pidió «como paso inicial» al Congreso: en ese sentido, fuentes políticas dijeron que Bush debió resignar su intención de anunciar un paquete global de 200.000 millones de dólares a varios años, ya que no consiguió para ello el necesario aval de legisladores clave.

• Prioridad

Por otro lado, el mandatario republicano comunicó su intención de incluir entre las grandes prioridades nacionales la planificación de emergencias para que todas las ciudades del país estén preparadas ante nuevos desastres naturales, brotes infecciosos o ataques terroristas. «También quiero conocer todos los hechos sobre la respuesta del gobierno» a Katrina, un huracán que, recordará, no fue uno más.

Bush, además, reconoció que
la planificación de la operación de socorro «no estuvo a la altura» del desafío planteado por el huracán. «No era un huracán normal, y el sistema normal de asistencia en desastres no estuvo a la altura», admitió.

En tanto, el alcalde de Nueva Orleans,
Ray Nagin, dijo ayer que partes de la ciudad serán reabiertas el fin de semana, en un gran paso hacia la recuperación de la población. En ese sentido, dijo que 182.000 residentes de las zonas menos afectadas podrán regresar en los próximos diez días. «Ya es hora de que vuelva la vida a la ciudad», dijo.

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