Si bien EE.UU. fue víctima de un gran ataque terrorista, y sus represalias sobre Afganistán e Irak forman parte de su declarada lucha antiterrorista, la respuesta automática que dan conocedores de los asuntos internacionales a la pregunta de «¿por qué EE.UU. invade Irak y Afganistán?» suele ser «es el petróleo» o «es el gas» o «es el lugar ideal para construir un gasoducto». Sin embargo, aunque estas respuestas pueden ser acertadas, existen otros motivos que los analistas de diversas agencias de inteligencia internacionales consideran aun mucho más importantes.
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Por un lado es cierto que EE.UU. debe asegurarse el suministro constante de petróleo, y por eso toma posiciones en aquella región donde están las mayores reservas comprobadas de este hidrocarburo. Sin embargo aquí cabría otra pregunta: ¿por qué ahora? Del total de combustible que consume el mercado norteamericano, apenas 5% por ciento proviene del Golfo Pérsico. Entonces, una buena justificación sería afirmar que controlando el golfo se controla el flujo de combustible hacia su principal competidor comercial: Europa. Pero los especialistas van más allá. Vislumbran una continuidad en el crecimiento económico de China y de India y ven una necesaria ampliación de las áreas de influencia de estos dos países debido a su potencial económico y sobre todo, demográfico. Estados Unidos entonces, siempre según estas agencias internacionales, no sólo necesitará de los recursos naturales que Medio Oriente ofrece sino que planifica la creación de estados amigos que actúen como tapones de contención y oasis occidentalizados ante futuros avances de futuras potencias orientales.
Todas las agencias europeas pronostican una gran recesión mundial para el año 2020 y en este dato es donde basan la actual política exterior norteamericana. «Ellos están tomando posiciones para que cuando llegue el momento recesivo no sufran faltante de recursos naturales movilizadores de producción y puedan administrar el crecimiento de posibles rivales comerciales», declaró en off the record un alto mando del servicio de inteligencia español.
Entonces conviene diferenciar dos palabras que hoy son muy repetidas: geopolítica y geoestrategia. Los factores geopolíticos son aquellos que hacen que un país o una región del mundo sea más o menos importante, por ejemplo los recursos naturales que posee, la ubicación geográfica, la salida al océano o la situación económica y social interna, entre otros. La suma de todos los factores geopolíticos de un país o región determina su importancia geoestratégica a escala mundial.
Lo cierto es que Irak y Afganistán no son sólo parte de la lucha contra el terrorismo, ni tampoco objetivos primordiales -aunque sí muy importantes- por sus recursos. Son, en cambio, lugares geoestratégicamente fundamentales para el futuro del mundo, y es este factor el que determinó las acciones que hoy continúan. Brasil: intentan destrabar las inspecciones nucleares Rio de Janeiro (Reuters, EFE, ANSA) - Tres expertos nucleares de la ONU llegaron ayer a Brasil con la esperanza de superar el estancamiento de las inspecciones que buscan verificar que ese país no esté desviando uranio enriquecido a un eventual programa de armas. Sin embargo, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva reiteró que les denegará hoy un acceso irrestricto a una planta de enriquecimiento de uranio.
Los enviados de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) acudirán hoy a las instalaciones de la Industria Nuclear Brasileña en Resende, Rio de Janeiro, donde se construye una planta de enriquecimiento de uranio, para determinar si es posible realizar una inspección satisfactoria sin ver las máquinas centrifugadoras, como pretende el gobierno de Lula.
«Esa tecnología, que nos costó mucho, de ninguna forma será revelada», aseguró el ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos, en una entrevista publicada ayer por el diario «Folha de Sao Paulo».
La negativa de Brasil se basa en que dice haber desarrollado dichas centrifugadoras con tecnología propia en los últimos veinte años y a un costo de cerca de u$s 1.000 millones . Así, alega que pretende proteger una tecnología innovadora y más eficaz y económica que la de otros países, como EE.UU., y ha negado reiteradamente que pretenda desarrollar armamento nuclear.
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