Ratificó Europa su apoyo a Uribe y su oposición a Chávez
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Alvaro Uribe,
presidente de
Colombia, y
Javier Solana,
representante
de Política
Exterior y
Seguridad de
la Unión
Europea. El
mandatario
recibió un
aval contundente
a su
dura política
antiterrorista.
«Para estos temas los únicos elementos son los hechos», dijo el presidente colombiano y añadió que la posición sólo cambiaría si las FARC dijeran que «quieren hacer la paz».
Añadió que, en el momento en que «quieran negociar, el gobierno está dispuesto a reconocer voceros» y a poner fin a las órdenes de busca y captura que haya pendientes sobre ellos.
Solana también recalcó: «Hay que decir claramente que los terroristas lo que tienen que hacer es soltar a los rehenes, sin condiciones, inmediatamente».
El representante europeo dijo que «todas las ideas» que Uribe ponga sobre la mesa «serán apoyadas por la Unión Europea», ya que « tenemos plena confianza en él».
También se mostró partidario de promover un acuerdo humanitario para obtener la liberación de los rehenes en manos de las FARC, pero siempre teniendo en cuenta «quiénes son los responsables» de esa situación, en referencia a la guerrilla. El objetivo de dicho acuerdo humanitario es la liberación de los 44 rehenes que las FARC consideran «canjeables» por unos 500 combatientes encarcelados.
Aparte de esos rehenes, el grupo tiene otros 700 secuestrados con fines de extorsión, según el gobierno de Bogotá.
Con sus palabras, Solana selló en Bruselas el mismo apoyo que Uribe tuvo en Francia, la primera escala de su gira europea, antes de emprender ayer mismo, viaje a España.
El presidente colombiano manifestó su agradecimiento a la Unión Europea por su «firmeza» al exigir la liberación de los cautivos de las FARC y dio por sentado que la guerrilla permanecerá en la lista europea de organizaciones terroristas.
También consideró «importante» que el mundo tenga en cuenta que en Colombia no hay una lucha entre guerrilla y dictadura, sino una democracia «amenazada por un terrorismo que además se financia con drogas».
Para Uribe, eso «marca la diferencia» con otros procesos guerrilleros que hubo en América latina en el pasado.




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