13 de junio 2008 - 00:00

Reacciones negativas a una receta ya perimida

Caracas - Los esperados anuncios del presidente venezolano Hugo Chávez para apuntalar la economía del país fueron recibidos con tibieza por analistas y empresarios, que vieron las medidas como insuficientes para incrementar la producción y abatir la galopante inflación.

Si bien la mayoría apoyó la eliminación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y la agilización de los trámites dentro del régimen de control cambiario, también cuestionó que Chávez omitiera temas relevantes, como la designación del nuevo ministro de Finanzas, la recompra de deuda y cambios en las tasas de interés.

«Lo que veo más importantees la señal que manda de la percepción del gobierno frente a la situación económica. Los datos del primer trimestre fueron muy malos; en este momento se esperaba que la economía siguiera creciendo a tasas más o menos de 7%», dijo Maya Hernández, analista de HSBC en Nueva York.

La economía del país miembro de la OPEP creció 4,8% interanual en el primer trimestre (contra 8,8% de igual período de 2007), la tasa más baja desde que el país inició su ciclo de expansión a finales de 2003, en medio de una bonanza petrolera que ha disparado el consumo.

Por su parte, el analista de Goldman Sachs Alberto Ramos estimó que, a excepción de la supresión tributaria, el plan anunciado «se quedó algo corto respecto de las expectativas y es poco probable que genere un impacto significativo en la economía o la inflación».

En efecto, la estampida de los precios de los bienes y servicios se ha convertido en uno de los mayores dolores de cabeza para el gobierno socialista, ya que la inflación acumuló entre enero y mayo 12,4%, tras haber cerrado 2007 en 22,5%.

  • Preocupación

    Chávez admitió que el tema es preocupante, pero no indicó medidas concretas para atacarlo, pese a que algunos ministros habían anunciado días antes sobre la estructuración de un programa antiinflacionario.

    Respecto de la eliminación del ITF, Hernández prevé que tendrá un efecto puntual, ya que «por lo menos elimina un componente de aceleración de la inflación».

    El tributo fue lanzado sorpresivamente a fines de 2007 para compensar una reducción de cinco puntos en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), pero su aplicación a personas jurídicas con una tasa de 1,5% fue uno de los detonantes de la inflación.

    Un asesor económico del gobierno calculó que la anulación del tributo podría significar una reducción de entre 0,3 y 0,5 de punto porcentual en el índice inflacionario mensual.

    Adicionalmente, Chávez prometió que no se implantarían nuevos impuestos por el resto del año, lo que opositores califican como un medida política ante las elecciones regionales de noviembre, en las que el militar retirado enfrenta el desafío de conservar su mayoría actual.

    A pesar de que había anunciado esta semana que durante el acto con empresarios revelaría quién sustituirá en el Ministerio de Finanzas a Rafael Isea -quien se retira para competir por una gobernación-, Chávez no hizo mención alguna al respecto.

    En tanto, la asociación de ganaderos Fedenaga se quejó de que las medidas dirigidas al sector agrícola son insuficientes, a la vez que los trámites cambiarios tienden a favorecer las importaciones en vez de fortalecer la producción local.

    «Pensé que iba a anunciar un cambio de actores porque hay funcionarios que han cerrado puertas y que no quieren abrirlas», afirmó a la emisora «UnionRadio» el presidente del gremio, Genaro Méndez.

    Otros analistas destacaron que el gobierno aumentará el gasto público a medida que avance la campaña electoral, lo que seguiría impulsando la inflación, mientras el sector productivo privado permanece restringido por temores al estilo de gobierno de Chávez.

    «En Venezuela, el problema no es de papeleo, el problema es de estabilidad política. ¿Quién va a invertir cuando hay un control de capitales y es un gobierno que nacionaliza compañías?», reflexionó Hernández.

    Sin embargo, el mandatario aseguró durante el anuncio de las medidas que respeta la empresa privada, que no quiere abolirla y que quiere trabajar conjuntamente.
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