26 de junio 2003 - 00:00

Rebeldes expulsados del puerto de Monrovia

Combatientes leales al presidente de Liberia, Charles Taylor, expulsaron el jueves a los rebeldes del puerto de la capital, Monrovia, tras feroces batallas que llevaron a Gran Bretaña a pedir la intervención de Estados Unidos.

Fuentes militares dijeron que los rebeldes se habían retirado a un Drea cercana a un puente sobre el río San Pablo, a unos 10 kilómetros del centro de Monrovia, y residentes indicaron que el ruido de las armas automáticas se había apagado tras los intensos combates de la noche.

"Nuestros hombres lograron sacarlos de la posición que ocuparon durante las últimas 24 horas hacia Duala y más allá, pero todavía intentamos alejarlos aún más", dijo un funcionario gubernamental.

Duala es un mercado abierto en el camino principal que comunica al centro de la ciudad con el puente sobre el río San Pablo, un acceso clave a la capital de Monrovia.

Los combates motivaron llamamientos para una intervención de Estados Unidos en el país de Africa occidental fundado en el siglo XIX por esclavos estadounidenses liberados, pero un funcionario de Washington dijo que no había planes para el envío de una fuerza de mantenimiento de paz.

La gente que había pasado dos días encerrada en sus casas en Monrovia se aventuró el jueves a salir en búsqueda de comida, mientras había informes de que miembros de las fuerzas gubernamentales saquearon algunos negocios en el centro de la ciudad.

Los rebeldes llegaron hasta el puerto el miércoles, disparando cohetes y morteros.
Decenas de personas, incluidos niños, murieron en la batalla cuando varios cohetes impactaron un complejo estadounidense, dijeron testigos.

El rápido avance aumentó los temores de un nuevo baño de sangre en Monrovia, donde millares de aterrorizados residentes estaban atrapados entre los combates y el océano Atlántico.

Trabajadores de ayuda humanitaria dijeron que al menos 300 personas fueron heridas por balas y metralla.

El enfrentamiento entre Taylor y el grupo rebelde Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia es la culminación de tres años de guerra de guerrillas, en el marco de casi 14 años de violencia política en el país que ha dejado ya más de 200.000 muertos.

Los combates de esta semana parecían poner fin a las esperanzas de una salida negociada al conflicto, una semana después de que ambas partes acordaran un alto el fuego.

Los rebeldes exigen la renuncia de Taylor, un ex líder guerrillero, quien enfrenta un juicio en un tribunal de las Naciones Unidas por crímenes de guerra en Sierra Leona.

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