Rebeldes no atacarán la retirada española

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Bagdad (EFE, AFP, The New York Times) - El líder radical chiita, Moqtada al Sadr, ordenó a sus milicianos que no ataquen a las tropas españolas que comenzaron los preparativos para emprender la retirada de Irak, luego de la decisión adoptada el domingo por el presidente de gobierno de España. Desde Washington, George W. Bush le expresó a José Luis Rodríguez Zapatero que lamentaba el « repentino» retorno del contingente español y pidió que éste «se produzca de manera coordinada para que no se ponga en peligro a otras fuerzas de la coalición en Irak».

La orden de Al Sadr fue hecha a sus fieles desde la ciudad santa de Najaf, donde está refugiado y rodeado de tropas estadounidenses. El jefe radical chiita encabeza una revuelta desde el 1 de abril, paralelamente a una reacción de la minoría sunnita de Falluja, que causaron entre ambas casi 110 bajas de militares estadounidenses (18 el fin de semana) y hasta diez veces más de muertos iraquíes en la represalia del Pentágono.

El vocero de Al Sadr, Qais al Khazali, advirtió, sin embargo, que el Ejército del Mehdi, la milicia del líder radical, «está preparado» para cualquier posible agresión de las tropas de EE.UU. que rodean Najaf.

El contingente español en Irak, con unos 1.400 soldados, está destacado en la ciudad santa de Najaf y en la vecina Diwaniya. «Sabíamos, desde las elecciones, que ésta era la postura con más probabilidades de ser adoptada por el nuevo gobierno español», dijo
Dan Senor, portavoz civil de la Autoridad Provisional de la Coalición que lidera Estados Unidos.

En una breve conversación telefónica, Bush «expresó su pesar a Zapatero por la decisión de retirar de manera repentina las tropas españolas de Irak», dijo el vocero de la Casa Blanca,
Scott McClellan. Bush y Rodríguez Zapatero hablaron durante cinco minutos.

• Duración

En Madrid, el ministro de Defensa, José Bono, indicó que «no vamos a dar la espalda nunca más a la ONU y al pueblo español», que se opusieron a la invasión. Agregó que el operativo retorno durará «entre seis y ocho semanas» y evitó dar más detalles por cuestiones de seguridad. «Queremos contribuir al orden mundial pero sin servilismos, sin extravagantes protagonismos y con autonomía, porque España es un país soberano», enfatizó. Para Zapatero ésa fue una de sus principales banderas en la campaña electoral y la decisión fue refirmada tras los brutales atentados del 11 de marzo.

En tanto, el general de brigada
Mark Kimmit, vocero militar de la coalición en Irak, informó que fue alcanzado un acuerdo por el cual los insurgentes de Falluja entregarán sus armas pesadas, como los morteros y lanzagranadas, y a cambio cesan las operaciones de represión.

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