1 de marzo 2011 - 00:00

Rebeldes prometen el golpe final. Gadafi se ve “amado”

Muamar Gadafi habló ayer ante medios extranjeros y dejó expuesto su desapego a la realidad. El régimen mantiene todavía cierto apoyo.
Muamar Gadafi habló ayer ante medios extranjeros y dejó expuesto su desapego a la realidad. El régimen mantiene todavía cierto apoyo.
Trípoli - Líderes militares de la revuelta contra Muamar Gadafi dijeron ayer estar ultimando el asalto a Trípoli, la capital libia, en lo que sería el golpe de gracia contra el régimen que ya dejó de controlar gran parte del país. Ante el avance de los rebeldes, Gadafi le encargó al jefe de sus servicios secretos en el exterior, Buzid Durda, que dialogue con los rebeldes, informó el canal de televisión catarí Al Yazira.

La ofensiva contra Trípoli sería «para liberar a nuestros hermanos, todavía esclavos del perro Gadafi», indicó el coronel Ahmad Belker.

Entre las medidas militares que tomó el consejo que dirige Bengasi, segunda ciudad del país y cuna de la revuelta, está en enrolamiento de voluntarios, la distribución de armas y baterías antiaéreas en torno a los «objetivos sensibles», y el llamado a servicio a los reservistas.

Objetivo

Los proyectiles «serán distribuidos en torno a las centrales eléctricas e hídricas, y a las infraestructuras más importantes», dijo uno de los miembros de la revuelta. «Estamos listos a usar todas las municiones para defender nuestra ciudad. Pero si es necesario, estamos dispuestos a ir también a Trípoli», aseveró.

«Pronto tendrán noticias nuestras. Las armas están a disposición del pueblo, tenemos todos el mismo objetivo: liberarnos de Gadafi, someterlo a un juicio justo y condenarlo a muerte», agregó el militar Belker.

Por su parte, un piloto del régimen que se unió a los rebeldes, el coronel Mahmud Salah, afirmó que cuando desertó tenía órdenes del régimen de bombardear a los civiles. Salah dijo que tiene «los mismos sentimientos que el pueblo, contra el régimen, contra la corrupción». La de desertar «fue una decisión difícil, pero inevitable», destacó.

El vocero del consejo de la ciudad, Mustafa Gheriany, reveló que las fuerzas oficialistas «ya habían atacaron Edjibiya», en referencia a un raid aéreo conducido ayer contra depósitos de municiones bajo control de los rebeldes a unos cien kilómetros al suroeste de Bengasi.

«Esperamos que las Naciones Unidas vengan a ayudarnos. Que impongan una zona de prohibición de vuelo sobre Libia», agrega. «Si nos atacan por tierra, será una masacre. No tenemos armas adecuadas. ¿Cómo podemos luchar contra tanques y vehículos blindados? Pero será una guerra larga, calle por calle», advirtió.

Ante este panorama, el líder libio le encargó a Durda que establezca un contacto con los líderes del levantamiento. Según un corresponsal de Al Yazira, Gadafi intenta abrir canales de contacto con los jefes de las tribus, pero éstos rechazaron negociar con él.

El gobernante libio parece negar la fortaleza de la revuelta. «Todo mi pueblo me ama. Morirían por protegerme», afirmó según fue citado por la periodista de ABC Christiane Amanpour luego de entrevistarlo. El líder negó usar su fuerza aérea para atacar a los manifestantes, pero indicó que los aviones habían bombardeado sitios militares y depósitos de municiones.

Relevo

El diario Quryna, con sede en Bengasi, afirmó en su página web que Gadafi «destituyó al actual jefe de los servicios de inteligencia (interna) Abdalá al Senusi y nombró a uno de sus guardaespaldas, Mansu al Qahsi, en su lugar».

Testigos en Misrata, ubicada a 200 kilómetros al este, y Zauiya, un área estratégica de refinación de petróleo 50 kilómetros al oeste, declararon que las fuerzas gubernamentales estaban montando o preparando ataques. «Un avión fue derribado esta mañana -por ayer- cuando disparaba contra la emisora de radio local. Los manifestantes capturaron a la tripulación», indicó por teléfono un testigo en Misrata identificado como Mohamed.

La cifra de víctimas sigue sin conocerse. Los muertos oscilan entre los 600 y 10.000, de acuerdo con distintas fuentes. Sobre esa cuestión, el fiscal general de la Corte Penal Internacional (CPI), el argentino Luis Moreno Ocampo, anunció que inició un examen preliminar sobre supuestos crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Libia. El fiscal adelantó en una conferencia de prensa que espera decidir «esta semana» si abre una investigación formal, lo que pondría a Gadafi en el punto de mira del organismo judicial de la ONU.

Agencias ANSA, Reuters, EFE,

DPA y Ámbito Financiero

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