Rebelión contra Evo
Cuatro gobernantes bolivianos lanzaron ayer una campaña de desobediencia civil contra Evo Morales. Reaccionaron a la decisión oficial de podar los recursos provinciales para financiar un ingreso universal para los ancianos del país. En el fondo, una pelea política: el Presidente pretende reducir la caja de sus adversarios para hacer populismo en beneficio propio. Bolivia se desliza rápidamente en una pendiente en medio de pujas cada vez más intensas y de una inflación rampante.
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Además, los prefectos de esas cuatro regiones, puntales de la oposición a Morales, acordaron también avanzar en su autonomía administrativa, algo rechazado por Morales.
Los prefectos rebeldes advirtieron también que en caso «de aprobarse una nueva Constitución Política del Estado al margen de la ley (en el marco de la hoy paralizada Asamblea Constituyente), desconoceremos su vigencia asumiendo la desobediencia civil frente a ella».
Los cuatro prefectos, ligados a la oposición de derecha, respaldaron también el pedido de organizaciones civiles del departamento de Chuquisaca de fijar en su capital, Sucre, la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, en desmedro de La Paz.
Fuertemente polarizada, la Constituyente fracasó ayer en su intento de reiniciar sus deliberaciones luego de tres meses de receso forzado a causa de las desavenencias entre oficialistas y opositores.
El documento demanda «a la Asamblea Constituyente para que en su sede legal ( Sucre) se debatan todos los asuntos sin exclusión alguna (entre ellas el tema de la sede de los poderes) conforme a la ley. Cuando impera la razón y el Derecho, no habrá intento antidemocrático que lo pueda vencer».
«La democracia y el ansia de libertad de mujeres y hombres bolivianos terminarán imponiéndose al totalitarismo. Nuestros pueblos y las naciones del mundo pueden estar seguros, la paciencia tiene un límite y el límite lo ha fijado el pueblo», señala el documento.
El pronunciamiento sigue a una denuncia del prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, de que el gobierno de Morales «planea un autogolpe» y pretende «declarar un estado de sitio para meternos presos».
Esto fue desmentido ayer por el portavoz presidencial, Alex Contreras, quien calificó la denuncia de «irresponsable, falsa y muy alejada de la realidad».
El prefecto de Santa Cruz es un vehemente opositor a Morales y se caracteriza por sus duros ataques al gobierno. Hace poco llamó «macaco mayor» al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por su injerencia en asuntos bolivianos y esta semana calificó de «estúpido» al ministro de Hacienda, Luis Arce.
Los departamentos que ahoradeclaran la desobediencia civil han chocado con el presidente desde que éste asumió el mando en enero de 2006 debido a que Morales se opone a un proceso de autonomías políticas y económicas que estas cuatro regiones reclaman.




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