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Referéndum en Cataluña
Un sondeo del diario La Vanguardia de Barcelona previo a la consulta electoral, indicó que alrededor del 35% de los catalanes apoyaba la separación de España, contra un 46% opuesto a las propuestas extremas de los independentistas.
A juicio del presidente Rodríguez Zapatero, las votaciones "no van a ningún sitio", mientras la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, subrayó que "no tienen consecuencia jurídica alguna".
Por el contrario, Elisenda Paluzie, presidente de la Facultad de Economía de Barcelona, enfatizó que "ha sido una jornada histórica" por la realización de la consulta electoral.
"La sociedad civil ha recogido el descontento de los catalanas hacia la clase política", expresó Paluzie.
Paluzie anticipó que el año venidero se repetirá el referendo en las ciudades de Barcelona, Girona y Lleida, que concentran el mayor porcentaje de habitantes catalanes.
Los doce diarios catalanes publicaron una editorial común titulado "La Dignidad de Cataluña" en la que advierten sobre los riesgos de una ruptura con el gobierno central, con sede en Madrid.
Los independentistas han encontrado en Joan Laporta, presidente del Club de Futbol Barcelona -uno de los símbolos del catalanismo, junto con el idioma- a un posible líder futuro que asumirá sus reclamos, una vez que deja la presidencia del actual campeón de Europa.
"Quebec y Montenegro lo hicieron, Escocia lo desea hacer", afirmó Uriel Bertran, vocero de los independentistas, sobre el referendo futuro que esperan extender al resto de Cataluña.
"Si se consigue un apoyo popular y político fuerte, para España será difícil impedir" el referendo, afirmó, convencido, Bertran.
Los nacionalismos en España, reivindicados sobre todo en País Vasco y Cataluña, generan desde hace muchos años tensiones sociales y choques con el gobierno de Madrid.
El referendo se realizó en momentos de creciente tensión entre el gobierno catalán y el gobierno central, por la demora de la Corte Constitucional Española en pronunciarse sobre el Estatudo de Autonomía, aprobado hace cuatro años.
Además de la demora, los catalanes prevén una sentencia parcialmente negativa al Estatuto de Autonomía, que agravará aún más los conflictos entre Madrid y Barcelona.




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