26 de agosto 2002 - 00:00

Reinician en La Haya el juicio a Milosevic

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) reanudó hoy, tras un mes de receso estival, el juicio a Slobodan Milosevic, con un acusado cargado de fuerzas ante los testigos del día, dos miembros de la guerrilla del Ejercito de Liberación de Kosovo (UCK).

El ex presidente yugoslavo parecía haberse recuperado notablemente unas semanas después de que un informe presentado por los médicos de la prisión revelara que sufre "graves problemas cardiovasculares" que hacían recomendable su reposo.

Aunque los magistrados no tomaron hoy ninguna decisión al respecto, el juez que dirige la sala, el británico Richard May, reconoció que "el estado de salud del acusado podría tener impacto en la velocidad del juicio", lo que hace pensar que se podrían reducir las sesiones.

Milosevic está acusado de crímenes de guerra y contra la Humanidad cometidos durante las guerras de Kosovo (1998-1999) y Croacia (1991-1995) y también de genocidio en Bosnia (1992-1995).

Según lo previsto hasta el momento, a lo largo de las próximas tres semanas continuarán declarando testigos de los presuntos crímenes cometidos por Milosevic en Kosovo antes de comenzar con los casos de Croacia y Bosnia, tras un breve descanso, a principios de octubre.

Milosevic, que ha asumido su propia defensa, llegó hoy bien preparado y arremetió verbalmente contra los dos miembros del UCK con seguridad, tratando de demostrar, en su línea de defensa habitual, que las acciones de la policía serbia y del ejército yugoslavo en Kosovo fueron respuestas a "actos de terrorismo" de los albanokosovares.

Sin embargo, ambos testigos mantuvieron la postura de que el UCK nació para defender a la población de las numerosas masacres ordenadas por el Gobierno de Miloseciv contra los civiles albanokosovares.

"Lo suyo sí que era terrorismo y no lo que hacíamos nosotros. Mataron a mujeres y niños, destrozaron casas y todo cuanto fuera albanés", dijo Sadik Xhemajli, que reconoció haber tenido un cargo de mando en el UCK.

El testigo, que no se mostró intimidado por Milosevic, aseguró haber presenciado con prismáticos desde una montaña cercana una matanza en la localidad kosovar de Izbica, en la que se habían refugiado miles de albaneses que huían de los ataques serbios en localidades cercanas.

Según su testimonio, en marzo de 1999, 127 varones, entre ellos ancianos y minusválidos, fueron separados de las mujeres y los niños en Izbica y muchos de ellos asesinados.

El testigo dijo haber visto con sus propios ojos la ejecución de 39 de ellos y relató que uno de los minusválidos fue quemado vivo en su silla de ruedas.

Las fuerzas serbias regresaron días después, exhumaron los cuerpos que habían sido enterrados por los familiares y se los llevaron tras rellenar las tumbas y eliminar todos los rastros, según Xhemajli.

Milosevic negó completamente la existencia de aquella masacre, al igual que hicieron los medios de comunicación serbios en aquel momento.

"Es una mentira más fabricada; es un sinsentido decir que un oficial serbio pudo dar tales órdenes", aseguró el entonces "número uno" de Belgrado.

Para los próximos días, se espera el testimonio del ex presidente yugoslavo predecesor de Milosevic, Zoran Lilic, que compareció el pasado mes de junio pero se retiró sin prestar declaración ya que no había recibido garantías del nuevo Gobierno de Belgrado de que no se le procesaría posteriormente allí por haber revelado secretos de Estado.

Otro de los grandes esperados es el ex mediador estadounidense Richard Holbrooke, cuyo nombre ha sido citado en algunas ocasiones en los pasillos del TPIY como un posible testigo.

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