11 de julio 2007 - 00:00

Relanzó Brasil plan nuclear con submarino de u$s 526 millones

Vista aérea delcomplejonuclear deAngra, en elestado de Riode Janeiro. LuizInácio Lula daSilva anuncióayer sudecisión deconstruir allíuna terceraplanta, enprevisión de lacrisis energéticaque seaugura para2009.
Vista aérea del complejo nuclear de Angra, en el estado de Rio de Janeiro. Luiz Inácio Lula da Silva anunció ayer su decisión de construir allí una tercera planta, en previsión de la crisis energética que se augura para 2009.
San Pablo (EFE, AFP, Reuters, ANSA) -Luiz Inácio Lula da Silva anunció ayer la liberación de 526 millones de dólares para el desarrollo de un submarino nuclear, lo que, sumado al anuncio de que se construirá una nueva central y se buscará dominar el ciclo del enriquecimiento de uranio, equivale a un relanzamiento del plan atómico brasileño.

«Si lo que faltaba era dinero, ya no va a faltar», prometió Lula tras visitar el Centro Tecnológico de la Marina, en San Pablo. «Asumí el compromiso de poner los recursos necesarios para que podamos concluir ese proyecto», confirmó a los periodistas.

Las recientes compras militares venezolanas hicieron que Brasil perdiera su lugar como dueño de la mayor flota de submarinos de Sudamérica, lo que se vincula con la decisión de hacerse con este objetivo.

El presidente explicó que para cumplir el objetivo se requiere de una inversión de 68 millones de dólares durante ocho años y, «quien sabe, si pudiésemos poner un poco más, podemos anticiparlo, porque está atrasado».

El proyecto del submarino nuclear -que contará con un reactor que podrá generar electricidad para pequeñas ciudades- le permite a Brasil avanzar en sus investigaciones de enriquecimiento del uranio, una tecnología que dominan pocos países y que permite la producción de combustible nuclear.

Con las sextas reservas de uranio del mundo, Brasil está a un paso de producir gas nuclear, con lo cual controlaría la totalidad del ciclo de ese combustible, había informado recientemente el comandante de la Marina, Julio Moura.

«Brasil podrá darse el lujo de ser uno de los pocos países del mundo que domina esa tecnología de enriquecimiento del uranio y, a partir de ahí, pienso que seremos mucho más valorados como nación, como la potencia que queremos ser», dijo Lula.

Lula confirmó también la construcción de la central nuclear de Angra III, aprobada hace dos semanas por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) y que requería de su aprobación definitiva.

  • Energía limpia

    «Vamos a concluir Angra III y, si fuese necesario, construir más, vamos a construir porque es una energía limpia; la energía nuclear es una energía ya probada y aprobada en Brasil, es segura y detentamos la tecnología ¿Por qué no aprovechar?», dijo el presidente. «Tenemos condiciones de transformarnos en una gran potencia energética y no vamos a renunciar a eso», aseguró Lula.

    Descartó, por otro lado, que el avance energéticosignifique un «compromiso» con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien mostró interés en la tecnología de energías alternativas brasileñas, como la producción de etanol a partir de caña de azúcar y biodiésel de oleaginosas.

    «No tenemos ningún compromiso con el presidente Bush. El se aproxima a América latina porque es un error si alguien no se acerca a la región. Nuestra determinación es pensar en Brasil», aclaró Lula, quien también abrió las posibilidad para « reequipar» las fuerzas armadas del país.

    Un periodista que se encontraba en la sala le consultó al mandatario si en sus declaraciones del lunes había hecho referencia a Hugo Chávez cuando mencionó que Brasil debía enfrentar a «adversarios» a sus proyectos en materia de biocombustibles. «El mensaje es para todo el mundo, nadie va a frenar a Brasil para cumplir con su papel histórico. No seremos sumisos para atender a los otros y no tomar en cuenta los intereses de Brasil», respondió el mandatario.

    La construcción de la nueva central nuclear, que atiende las advertencias de los expertos acerca de una escasez de electricidad para 2009, cuenta con la oposición frontal de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva. Esta es una reconocida ambientalista que ha dicho que «en los últimos 15 años ningún país construyó centrales nucleares porque hay muchos problemas con los residuos; tenemos otras fuentes, un gran potencial hidroeléctrico y energías limpias en las que debemos invertir».

    En tanto, Greenpeace también rechazó los planes oficiales, considerándolos una concesión al «viejo sueño nuclear de los militares».
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