Washington (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - El papel histórico desempeñado por el ex presidente estadounidense Ronald Reagan, uno de los principales promotores de la caída del bloque soviético, fue ayer alabado en todo el mundo.
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Calificándolo de «soldado de la causa de la libertad», el actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que asistió en Francia a los actos conmemorativos del desembarco aliado del 6 de junio de 1944 (ver aparte), consideró que « gracias a su liderazgo, el mundo había puesto fin a una era de miedo y tiranía».
Anfitrión de esas celebraciones, el presidente francés Jacques Chirac ensalzó «la memoria de un gran hombre de Estado que, mediante la fuerza de sus convicciones y su compromiso en favor de la democracia, dejará una profunda marca en la historia».
«En su país, su visión y su manera de dirigir restauraron la confianza de la nación en sí misma», consideró el primer ministro británico Tony Blair, agregando que «en el extranjero, los acuerdos de control de armas durante su segundo mandato y la búsqueda de relaciones más estables con Rusia contribuyeron a poner fin a la Guerra Fría». Margaret Thatcher, la otra gran protagonista de la «revolución conservadora» de los '80, señaló que «fue uno de mis amigos más queridos y cercanos. Un gran héroe estadounidense». Helmut Kohl, el arquitecto de la unificación alemana tras la caída del Muro de Berlín, indicó que «fue una suerte para Europa y para el mundo. Los alemanes debemos agradecerle nuestra reunificación».
Otro gran protagonista de aquellos sucesos, Mijail Gorbachov, estimó que «entró en la historia como el hombre que hizo una contribución gigantesca, decisiva, para crear las condiciones que llevaron al fin de la Guerra Fría».
En tanto, George W. Bush padre señaló,permitiéndose una ironía: «Lo que más aprendí de él fue su adhesión a los principios y a la lucha por ellos. Usó el término 'imperio del mal' (en referencia a la URSS) y todos sus críticos decían que no sabía conducir los asuntos externos...».
Hasta Bill Clinton lo elogió (igual que casi todos los actuales referentes demócratas), demostrando la infrecuente unanimidad que reconoce su herencia política. «Creía que la libertad era un valor universal, que todas las personas merecían ser libres», dijo.
A un nivel familiar y privado, su segunda esposa Nancy sintió «una sensación de alivio» tras el desenlace, ya que el mal de Alzheimer había acosado al ex presidente durante diez años. «Aunque es un momento muy triste para la señora Reagan, indudablemente hay una sensación de alivio porque no está sufriendo más y se ha ido a otro lugar», dijo la portavoz, Joanne Drake.
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