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Así quedó la escena del atentado de ayer en la ciudad vasca de Bilbao. El Gobierno español teme otro ataque de ETA durante los festejos por el 12 de octubre, a los que asistirá el rey Juan Carlos.
El escolta daba protección habitualmente a Juan Carlos Domingo, concejal socialista de la localidad de Galdácano, situada a unos diez kilómetros de Bilbao, que en la actualidad está de vacaciones.
Mariano Rajoy, líder del Partido Popular (PP), de centroderecha y el principal de la oposición en España, dijo que el escolta militaba en esta agrupación, que ha hecho de la política antiterrorista y de su rechazo a cualquier negociación con ETA uno de los ejes de su confrontación con el gobierno de Zapatero. Justamente el frustrado intento de negociación con los terroristas ensayado por el gobierno socialista es uno de los temas centrales de la campaña para las elecciones generales de marzo próximo.
El guardaespaldas trabaja para la empresa de seguridad privada Seguriber y, según Rajoy, se disponía a abandonar el País Vasco para regresar a su tierra natal en Zaragoza.
Se calcula que unos 2.500 guardaespaldas de empresas de seguridad privada trabajan en el País Vasco y Navarra protegiendo a unos mil políticos, magistrados, empresarios, profesores universitarios y periodistas amenazados por ETA. Estos hombres armados escoltan a potenciales objetivos de la banda en todos sus desplazamientos públicos y privados en la región y verifican que no se hayan colocado bombas en sus vehículos.
Con el de ayer son ya tres los atentados perpetrados por ETA después de que el pasado 5 de junio anunciara la ruptura formal de su último alto el fuego, que había declarado en marzo de 2006 y que de hecho ya había roto el pasado 30 de diciembre con el coche bomba que estalló en la Terminal Cuatro del aeropuerto de Barajas (Madrid), que causó la muerte a dos ciudadanos ecuatorianos.
El ataque coincide no sólo con el encarcelamiento de la dirección del brazo político de ETA sino también con un momento de fuerte alerta y debate político en España, en vísperas del desfile militar que el viernes recorrerá el centro de Madrid para conmemorar el 12 de octubre, Día de la Hispanidad y Fiesta Nacional de España. Los reyes Juan Carlos y Sofía y otros miembros de la familia real española, el presidente del Gobierno, altos dirigentes y representantes de las instituciones del Estado, además del jefe de la oposición, Mariano Rajoy, y el cuerpo diplomático extranjero, asistirán al acto.
El Partido Popular pidió «a todos los españoles» que se sumen a los actos de celebración de la Fiesta Nacional en un momento en el que considera que se están cuestionando los símbolos del Estado, como la bandera y el rey.
La petición se produce después de que grupos minoritarios de jóvenes ligados principalmente al independentismo catalán quemaran recientemente fotografías de los reyes y de se haya abierto un debate sobre la conveniencia de obligar, como establece la ley, a que la bandera de España ondee en los ayuntamientos y sedes oficiales de todo el país, incluso en los controlados por partidos independentistas catalanes o vascos.
Los partidos y demás actores políticos españoles condenaron el nuevo atentado de ETA y desde ámbitos tan distintos como el Partido Nacionalista Vasco (PNV), la Iglesia Católica o los sindicatos instaron a la banda a que abandone la lucha armada.
Desde que comenzó hace más de tres décadas su actividad violenta por la independencia del País Vasco, ETA ha asesinado a más de 800 personas.




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