11 de julio 2005 - 00:00

Reto que encuentra vulnerable a Europa

Madrid - La Unión Europea se dio tiempo hasta fin de año para tapar los grandes agujeros que detectó en la cooperación contra el terrorismo. La multiplicidad y complejidad de órganos policiales, judiciales y de inteligencia, así como los recelos a la hora de compartir información sensible son algunos de los mayores retos. Los ministros de Interior los revisarán en la reunión extraordinaria que la presidencia británica convocó el miércoles.

Un problema básico que los dirigentes europeos no mencionan, pero que salta a la vista está en lo intrincado de sus estructuras y competencias en la lucha antiterrorista. Para combatir una red como Al-Qaeda, lo que Europa tiene es una maraña. Frente a una organización o un conjunto de organizaciones sin sede concreta, sin esquema de poder claro ni un modus operandi fijo, ni reglas, ni principios, pero dotada de una gran capacidad para matar en masa, Europa trata a duras penas de compatibilizar y coordinar las dispersas actuaciones de sus incontables instancias. Todos los gobiernos coinciden en que, si bien la mayoría de competencias de seguridad es estatal, ningún país puede actuar sólo en esta guerra. El mayor obstáculo a la hora de sustanciar esa cooperación es -y eso lo asume Bruselas- el intercambio de datos de investigación. El coordinador antiterrorista de la UE, Gijs de Vries, dijo hace poco en Londres que «las redes de intercambio de información de inteligencia siguen en pañales». No es de extrañar si se recuerdan la competencia y los secretos entre policías de un solo país como España y se piensa que de lo que se trata es de poner orden entre las de 25 estados.

La variedad de normativas y de tradiciones judiciales es otro talón de Aquiles. La Unión ya planea armonizar la obtención y el reconocimiento mutuo de pruebas.

A raíz del 11-M, los responsables europeos identificaron más de cien acciones necesarias para afrontar otros tantos puntos débiles en la cooperación antiterrorista. Los servicios de De Vries aseguraron el sábado que aún queda por llevar a cabo la mitad.

• Frentes

La agenda europea fijada tras la masacre de Madrid debería quedar cumplimentada en diciembre, aunque al ritmo actual parece imposible, y además, «esto no se acaba nunca», admiten dichas fuentes. Y es que hay mil frentes. Además de a las raíces políticas, geoestratégicas y socioeconómicas del problema -lo decisivo para muchos-, la cooperación afecta a la vigilancia, necesariamente limitada a ciertos puntos y transportes; al control de unas fronteras muy extensas y permeables; al análisis y combate del reclutamiento de comandos, que ahora parecen salir más bien de las ciudades europeas; a la colaboración de terceros países... Y al intento de cortar las vías de financiación.

La insuficiencia de mecanismos de respuesta ante grandes atentados es otro flanco que debe cubrirse
. Sólo ahora empieza la Unión a dotarse de medios y de enlaces para colaborar tras un ataque a infraestructuras transfronterizas; para controlar el depósito y transporte de explosivos; para coordinar las ayudas ante una ofensiva química o bacteriológica...

Se trata, ante todo, de crear registros para que cualquier socio o grupo de socios que sufra un ataque a gran escala sepa rápidamente qué pueden ofrecerle los otros países, algo que hoy se ignora casi por completo. Las lagunas, en fin, son numerosas. Llevará tiempo taparlas.

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