8 de abril 2005 - 00:00

Revelaron que Juan Pablo II consideró su renuncia en 2000

Un día antes del funeral de Juan Pablo II, que reunirá en Roma a 200 dignatarios extranjeros y a millones de personas, el Vaticano divulgó el testamento espiritual del Pontífice. En él, Karol Wojtyla confiesa haber pensado en la renuncia a partir del año 2000, muestra sus dudas sobre si debía ser enterrado en Polonia o en el Vaticano, pide que se destruyan sus documentos personales y reafirma que no deja bienes materiales.

Ciudad del Vaticano (El Mundo, EFE, ASN, ANSA, AFP) - Juan Pablo II pensó en la posibilidad de renunciar a su papado durante el Jubileo del año 2000, según refleja su testamento espiritual, divulgado ayer en el Vaticano. Además, se supo que no dejó bienes materiales y que no descartó ser enterrado en Polonia, aunque dio libertad de decisión sobre ello a los cardenales.

Así lo manifestó en su testamento, hecho público ayer, un texto que escribió el 6 de marzo de 1979, pocos meses después de ser elegido Papa y al que añadió algunas páginas más en 1980, 1982, 1985 y 2000. En él, ordena que se quemen sus manuscritos.

El testamento comienza con el lema de su Pontificado «Totus Tuus ego sum» (Soy todo tuyo). En un primer término nombra a la Iglesia, a su país natal y la humanidad, a los que agradece y pide perdón (ver vinculada).

Tras subrayar que escribió el testamento después de releer el de Pablo VI, Juan Pablo II agregó: «No dejo nada, ninguna propiedad de la que sea necesario disponer».

Karol Wojtyla agrega que en referencia al entierro ordena que sea en tierra y no en un sarcófago. Respecto al lugar decide que el Colegio de Cardenales disponga el sitio en el que descansará su cuerpo, aunque en un principio no descartaba ser inhumado en Cracovia, Polonia.

• Consultas

El cambio de idea tres años después puede deberse a las consultas que hizo a destacados cardenales sobre el asunto.

Una de ellas, según se supo hace años, fue al cardenal francés
Jacques Martíns, a quien le preguntó qué le parecía la idea de que fuera enterrado en la catedral de Cracovia, a lo que el purpurado le respondió que haría felices a los polacos y que desilusionaría a la cristiandad.

En 2000 dudó en seguir adelante con su cargo.
«Ahora en el año en que cumplo 80 años es necesario preguntarse si no es el tiempo de repetir como el bíblico Simón «Nunc dimittis» («Ahora renuncia»), dice. También se refirió a la situación en el mundo y resalta que en la década del '80 era difícil y tensa, pero que desde otoño de 1989, éste había cambiado. En octubre de ese año cayó el Muro de Berlín y comenzaron a desmoronarse los regímenes comunistas de Europa del Este.

El texto que fue presentado ayer había sido leído íntegramente el miércoles a los cardenales reunidos en congregación general, para decidir, entre otros asuntos el día del comienzo del cónclave, que será el 18 de abril.

«Fue una lectura en un clima de recogimiento y de oración»,
dijo un purpurado. Y añadió: «Fue muy emocionante. Es tan wojtyliano en su contenido e, incluso, en su redacción, que era como estar viéndolo de nuevo, dándonos sus últimos consejos de padre bueno y santo». Muchos cardenales se emocionaron, y algunos hasta lloraron. El testamento es el broche de oro del pontificado de Wojtyla «El Grande». Y quizás, el primer paso hacia el Papa santo, dijeron expertos.

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