7 de diciembre 2005 - 00:00

Rice reconoció error en secuestro de un alemán

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, admitió durante conversaciones con Angela Merkel, en Berlín, que Estados Unidos cometió un error en el caso del ciudadano germano Khaled el-Masri, arrestado por la CIA en 2003, dijo la canciller alemana.

El gobierno de Merkel fue puesto bajo intensa presión para que explique si las autoridades alemanas habían ayudado a la CIA a encubrir el caso Masri.

La canciller alemana dijo que Rice admitió en su reunión que Estados Unidos había cometido un error en el caso. «Hablamos de ese caso, el cual, por supuesto, fue aceptado como un error por el gobierno», dijo Merkel a la prensa. «Me complace que Rice me haya dicho que el error podría ser rectificado.»

Ayer, El-Masri, un alemán de origen libanés, demandó ayer a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por detención ilegal en Macedonia. El pleito se dirige contra el que fue director de la CIA George Tenet y otros de sus responsables, a los que se acusa de violar las leyes estadounidenses y los tratados internacionales sobre derechos humanos.

«Nuestro gobierno actuó como si estuviera por encima de la ley», dijo ayer en conferencia de prensa Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU), que iniciará este proceso contra la CIA.

El demandante, de 42 años, recordó en una comparecencia vía satélite cómo fue arrestado por la fuerza en diciembre de 2003 en Macedonia. «Decidí viajar a Macedonia sin mi familia a pasar unos días de vacaciones porque estaba un poco estresado», explicó Masri.

• Presunta reunión

En lugar de una cura antiestrés, Masri acabó detenido en un hotel de Skopje, bajo la constante supervisión de guardias armados. Sus interrogadores le preguntaron insistentemente sobre una presunta reunión que él habría mantenidoen Afganistán con un egipcio y sobre sus contactos en Noruega. Masri aseguró no tener idea de lo que le estaban hablando.

El 23 de enero de 2004 lo trasladaron « esposado y con los ojos vendados» a un edificio donde le dijeron que se le realizaría un examen médico.
«En lugar de eso lo golpearon con fuertes puñetazos y con lo que parecía ser un palo grueso por todo el cuerpo. Le pidieron que se sacara la ropa interior y se negó. Lo golpearon nuevamente y se la sacaron a la fuerza», sostuvo la demanda, en la que se aseguró que los agentes le introdujeron «un objeto firme en el ano».

Incomodidad

Tras ese incidente, lo llevaron a una prisión en Afganistán, donde lo obligaron a beber agua podrida, a dormir en el suelo y donde fue sometido a lo que él describió como interrogatorios «abusivos». Tras una prolongada huelga de hambre, funcionarios estadounidenses le habrían comunicado su próximo excarcelamiento.

Los captores lo trasladaron a Albania a fines de mayo de 2004, donde lo liberaron sin darle mayores explicaciones.

La CIA declinó hacer comentarios sobre el caso. En tanto, según la cadena local «ABC», los agentes de la CIA se apuraron a cerrar sus cárceles secretas en Polonia y Rumania para evitar más incomodidad a Rice, que ayer visitó Bucarest.

«Once prisioneros que se encontraban allí fueron trasladados de inmediato a un nuevo centro de la CIA en el desierto del Africa del Norte», dijeron fuentes de la agencia con sede en Langley, Virginia. «Cada uno de estos detenidos fue sometido a las técnicas de interrogatorio más duras del arsenal de la CIA», afirmó la cadena de televisión.

Pese a las reiteradas denuncias sobre este asunto, el presidente
George W. Bush aseguró que «los programas de máximo secreto son parte de una estrategia ganadora» para proteger a Estados Unidos de atentados como los del 11 de setiembre de 2001.

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