Un inusual contrapunto se produjo ayer entre el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, y gente que estaba escuchando el discurso que pronunciaba en Dearborn, Michigan, a raíz del destituido mandatario iraquí Saddam Hussein.
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«Saddam Hussein se fue», gritó una voz desde la platea, mientras Bush pronunciaba su discurso.
El presidente norteamericano, que estaba hablando de la expulsión del poder del dictador de Irak, interrumpió su discurso y dirigiéndose a quien gritó, le dijo: «Tiene razón, se fue». Se produjo entonces un diálogo con el público que Bush siguió divertido, para agregar enseguida: «Primero era necesario mantener las ventanas cerradas en Irak para hablar de Saddam Hussein; ahora las ventanas están abiertas».
El público, compuesto por iraquíes que se encuentran en Estados Unidos, gritaba consignas favorables al país y aplaudía con frenesí marcando el clima en que se desarrolló el discurso del presidente.
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