Tel Aviv - Un grupo de judíos ultraortodoxos del barrio de Bene Braq (Tel Aviv) implementó la Santa Separación, una iniciativa por la cual los hombres caminarán por la vereda oeste de la calle, y las mujeres por la este, para enfrentar la «promiscuidad» entre ambos sexos.
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Desde hace algunos días, en el barrio Wishnitz fueron colgados vistosos carteles que recuerdan a los fieles que, de ahora en adelante, en la calle dedicada al Rabino de Woyshwa, habrá que separar el flujo de peatones: los hombres de un lado; las mujeres del otro.
De ese modo, ya no habrá peligro de que personas de diferente sexo se rocen, aunque sea en forma inadvertida. La medida -precisa el texto con severidad-abarca también a los niños.
• Obediencia
Por el momento, la separación será impuesta sólo durante el sábado y los días festivos: es decir, cuando la calle está particularmente transitada, lo que hace casi imposible evitar el contacto físico entre los paseantes. La llegada de las «aceras unisex» fue referida con gran despliegue por el diario «Maariv».
Pero en Bene Braq se nota que todos los habitantes de la zona son miembros de la corte rabínica de los Wishnitz: todos obedecen disciplinadamente a los mismos rabinos, y hasta ahora, nadie osó objetar la medida.
Sin embargo, la noticia ya provocó observaciones burlonas en los ambientes laicos israelíes. En parte se debe a que la medida -si se extendiera a todo el suburbio de Bene Braq-chocaría con el funcionamiento de ciertos colectivos. Se trata de vehículos en los cuales hay ingresos separados para hombres y mujeres, pero ambos del mismo lado. Por ese motivo, si la parada coincide con una acera unisex, la mitad de los pasajeros no podrá descender.
Entre los judíos ultraortodoxos, la separación entre los sexos comienza desde la más tierna edad y se considera necesaria para mantener la «santidad» de la congregación. No sólo en los ritos religiosos, sino también en las recepciones, hombres y mujeres permanecen siempre rígidamente separados. Por su parte, los laicos israelíes no terminan de asombrarse de lo que definen como una «obsesión». Esos laicos señalan que entre los judíos ultraortodoxos los muros de la Santa Separación aumentan.
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