10 de marzo 2008 - 00:00

Sarkozy sufrió un revés en comicios locales franceses

El presidente Nicolas Sarkozy a punto de emitir su voto en París, en la primera vuelta de las elecciones municipales. La izquierda logró ganar terreno.
El presidente Nicolas Sarkozy a punto de emitir su voto en París, en la primera vuelta de las elecciones municipales. La izquierda logró ganar terreno.
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La victoria parcial y rotunda del PS en las municipales aloja una posdata envenenada para Nicolas Sarkozy. Anoche, los sondeos otorgaban a los socialistas siete puntos de ventaja -47,5% frente a 40%- sobre el partido en el poder (UMP). Demasiados como para eludir la lectura nacional de los comicios y como para sustraerse al castigo que los franceses han infligido a su propio presidente.

Es verdad que muchas de las ciudades en juego se deciden en la segunda vuelta (16 de marzo), pero la movilización electoral (70%), la cifra de electores convocados (44 millones) y el retroceso del centroderecha en algunas de sus fortalezas ( Toulouse, Estrasburgo, Marsella) sobrentienden que la impopularidad de Nicolas Sarkozy ha sido un golpe para su partido.

La prueba está en la euforia de los dirigentes socialistas. François Hollande, Laurent Fabius y Ségolène Royal alentaron la oportunidad de la «oleada» roja, aunque la vistosa ventaja de la izquierda -47,5% frente a 40% según datos proviconsionales- no es precisamente el mérito de un partido que todavía permanece desunido, desprovisto de liderazgo y en crisis identitaria.

«Esta primera vuelta muestra la voluntad de advertir al presidente de la República y al gobierno sobre la política aplicada durante estos nueve meses, en particular en lo referente al poder adquisitivo», declaró Hollande.

Royal estimó asimismo que se trata de un «voto sanción» y llamó a los electores de la izquierda a mantenerse movilizados para el fin de semana.

Se trata de un castigo al sarkozysmo otras prolongaciones interesantes. El Frente Nacional de Le Pen retrocedió a un espacio testimonial (2%) y la extrema izquierda tocó fondo (2%), mientras que el centrista François Bayrou (MoDem), árbitro de las presidenciales, tendrá que transpirar la victoria en Pau y corregir el decepcionante resultado global de su partido (4,5%).

Predomina, por tanto, un escenario bipolar con ventaja de los socialistas. El PS se ha adjudicado en la primera ronda ciudades de la envergadura de Lyon, Lille, Rouen. Y se ha colocado como favorita en el símbolo absoluto de París, ya que Bertrand Delanoë cosechó ayer 38% de los sufragios. Es decir, cinco más de cuantos contabilizaba Françoise de Panaflieu (33%) en nombre de la Unión para un Movimiento Popular.

  • Exito

    Estaba cantado en los sondeos. También parecía claro que el gobierno iba a relativizar el éxito de la «gauche». De hecho, François Fillon compareció insólitamente temprano (20,20) para elogiar el éxito de las reformas en marcha -un discurso propagandístico que no venía a cuento- y para recordar a los electores que el verdadero pulso se juega el próximo domingo.

    Hasta el momento, se jugó el primer tiempo con bastante entusiasmo. El frío, el tiempo y el cansancio electoral no impidieron redondear una participación de 70%. Más alta que en 2001 y suficiente para abrir incógnitas interesantes en las ciudades donde gobernaba el UMP.

    El PS, por ejemplo, encabeza los sufragios en Estrasburgo. Tutea a los sarkozystas en Toulouse. Y tiene opciones en Marsella, aunque no le quitaron el papel de favorito al alcalde Jean-Claude Gaudin.

    El reparto de fuerzas también fue favorable a los socialistas en el ámbito de los comicios cantonales. Condenados al anonimato si no fuera porque Jean Sarkozy, segundo hijo varón del presidente, debutaba como candidato. Los votantes le dieron el visto bueno. No podía ser de otra manera, ya que el muchacho se presentaba por el arrabal parisino donde su padre hizo carrera (Neuilly-sur-Seine). Al menos, un miembro de la familia pudo sonreír el domingo.

    El secretario general de la UMP, Patrick Devedjian, relativizó los resultados «estimando que no eran tan malos» como preveían los sondeos, dijo a la cadena de televisión TF1.
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