Sarkozy y Bruni llegaron a Inglaterra y fueron recibidos por la reina Isabel II

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Invitado por la reina Isabel, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, llegó hoy a Gran Bretaña para una visita de Estado de dos días que espera inaugurará una "nueva fraternidad franco-británica".

Acompañado por su esposa, Carla Bruni-Sarkozy, que vestía un elegante conjunto gris, con una boina del mismo tono, Sarkozy fue recibido en el aeropuerto de Heathrow por el Príncipe de Gales y su esposa Camilla.

Sarkozy y Carla Bruni-Sarkozy, una ex modelo y cantante italiana que el jefe de Estado francés conoció tras su divorcio, en noviembre pasado, y con quien se casó en febrero, partieron luego en convoy al castillo de Windsor, a una hora al oeste de Londres.

La pareja presidencial francesa fue recibida en esa pequeña localidad inglesa, donde los árboles están ya en flor, por Isabel II y por su esposo, el duque de Edimburgo.

Carla Bruni-Sarkozy hizo una pequeña reverencia a la reina, que vestía un conjunto de tonos claros, acompañado de un sombrero con plumas.

El jefe de Estado francés y la soberana partieron luego en una carroza dorada al majestuoso castillo de Windsor, donde pernoctará la pareja presidencial.

La reina les ofrecerá antes banquete, al que están invitados líderes políticos, entre ellos el primer ministro británico Gordon Brown y figuras del mundo de las artes y los negocios.

El miércoles por la tarde, Sarkozy tomará la palabra ante las Cámara de los Comunes y de los Lores, reunidas en el Parlamento británico, en Wesminster.

Esta breve visita será la ocasión para que el jefe de Estado francés, cuya popularidad cayó fuertemente por u estilo de gobierno, intente mejorar su imagen.

En una entrevista divulgada pocas horas antes de su llegada, el presidente francés aseguró que "toma en cuenta" los reproches que se le han hecho sobre su estilo.

"Yo no soy el tipo de hombre que escucha los elogios y desprecia las críticas. Tomo en cuenta los dos", afirmó Sarkozy, en la entrevista grabada el martes de noche en París.

"Pero, sinceramente, si lo único que me reprochan es el estilo ¿eso quiere decir que sobre el fondo no hay nada que me reprochen?", interrogó el mandatario, que llega al Reino Unido en medio de una ofensiva diplomática que busca redorar su blasón y estrechar las relaciones con Gran Bretaña.

Mañana, Sarkozy y el primer ministro británico anunciarán una serie de iniciativas conjuntas, entre ellas medidas para combatir la inmigración ilegal y planes para cooperar en la crisis que vapulea los mercados mundiales.

Esta cumbre bilateral -que tendrá lugar primero en Downing Street y luego, escenario sin precedentes, en el estadio de los Emiratos, las instalaciones del club de fútbol Arsenal, en el norte de Londres - estará dominada por la crisis financiera, una de cuyas últimas manifestaciones fue el colapso del banco de inversiones estadounidense Bear Stearns.

Para tratar de apaciguar a los volátiles mercados, los dirigentes políticos del Reino Unido y Francia reclamarán a los bancos a una mayor transparencia informativa sobre las malas deudas en sus cuentas, hizo saber un comunicado de Downing Street.

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