13 de marzo 2003 - 00:00

Se afianza el petróleo como eje de la guerra

Washington y Londres (Bloomberg, EFE) - La moderación asumida por el primer ministro británico Tony Blair en torno a la eventual guerra con Irak le está generando una dura oposición por parte de dos importantes petroleras británicas, desesperadas ante la posibilidad de perder el jugoso negocio del petróleo iraquí, a manos de empresas estadounidenses.

En una nota publicada ayer, el diario inglés «The Financial Times» aseguró que las compañías británicas BP y Shell confirmaron su interés en los campos de petróleo de Irak en caso de que una guerra abra la posibilidad de explotar el crudo de ese país, que posee las segundas mayores reservas petrolíferas del mundo.

• Beneficios

El diario afirmó que ambas petroleras debatieron con el gobierno de Tony Blair los beneficios comerciales que reportaríael desarrollo de los inmensos campos petrolíferos de Irak una vez que sea apartado del poder Saddam Hussein. A su vez, la nota afirma que Shell trató el asunto con Geoffrey Norris, principal asesor político de Blair, mientras que British Petroleum presionó a parlamentarios para que el Reino Unido no pierda esta oportunidad frente a las petroleras de EE.UU.

Ambas compañías reconocieron que tienen interés en explotar el crudo iraquí en caso de que se abra esa oportunidad. Un vocero de la empresa anglo-holandesa Shell señaló que «el manejo de la industria de la energía de Irak y la implicación de las compañías extranjeras de petróleo tras un conflicto será un asunto que deberán analizar las futuras autoridades, sean cuales sean».

British Petroleum pidió recientemente un «campo de juego nivelado» para todas las compañías petroleras extranjeras después de una posible guerra contra Irak.

La admisión de BP y Shell provocó más críticas por parte de parlamentarios que se oponen a una intervención bélica contra Irak y que argumentan que la posición belicista de EE.UU. se debe a las inmensas reservas de petróleo del país árabe, sólo superadas por Arabia Saudita
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• Costo

El laborista Peter Kilfoyle, ex ministro de Defensa, consideró que «refuerza la imagen de que el petróleo es uno de los principales asuntos de todo esto».

Por otra parte, un informe del Consejo de Relaciones Exteriores aseguró que reconstruir Irak, alimentar a su pueblo y establecer un nuevo gobierno después de un ataque encabezado por los Estados Unidos costará como mínimo u$s 20.000 millones al año, según un informe del Consejo de Relaciones Exteriores
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