Se aprobó proceso de impeachment y Dilma comienza a despedirse del poder
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La Presidenta sería obligada a licenciarse por seis meses.
Aliado de Temer, Cunha iba a ser el número dos del país y el presidente en ejercicio, con lo cual la corte consideró la posibilidad imposible, ya que el diputado se encuentra procesado.
A medida que se extingue el tiempo de su mandato, la presidenta comenzó a citar directamente a Temer, luego de que acusó a Cunha de haber abierto su juicio político porque el gobierno se negó a darle cobertura.
En un discurso al entregar viviendas construidas por cooperativas del movimientos de trabajadores sin techo, en el Palacio del Planalto, la jefa del Estado rechazó la hipótesis de renuncia.
"Si yo renuncio, entierro la prueba viva de un golpe absolutamente sin base legal y que tiene como objetivo herir intereses y conquistas de los últimos 13 años", sostuvo la mandataria.
"Todos los beneficiarios de este proceso, que están usurpando el poder, lastimosamente el vicepresidente, son cómplices de un proceso extremadamente grave", agregó ante los movimientos sociales, que gritaban "No al Golpe".
La cuenta regresiva hacia el miércoles será traumática y encontrará el gobierno en inferioridad de condiciones en el Congreso para salvar el mandato de Rousseff: se esperan actos con sectores de izquierda en todas las ciudades.
Rousseff prepara alojarse en una casa de Brasilia mientras se encuentre suspendida -cobrando la mitad de su salario- hasta que el Senado ofrezca el veredicto sobre su continuidad, esta vez con una matemática más compleja, ya que se necesita 2/3 de los votos para expulsarla de la presidencia.
Según fuentes allegadas al PT, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva considera que no hay retorno una vez que Temer instale un gabinete con el apoyo de de 11 partidos en el Congreso y un agenda proporcionada por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del candidato derrotado por Dilma en 2014, el senador Aecio Neves.
El PSDB, según la prensa local, negocia con Temer ocupar la presidencia de la cámara de diputados en lugar de Cunha, mientras que, sin Cunha, se robustece otra figura del PMDB, el presidente del Senado, Renán Calheiros, quien será el segundo en la sucesión presidencial y tiene buen tránsito con Lula y Rousseff.
Según sectores empresariales citados por el diario Valor Económico, la caída de Cunha facilitó en términos políticos la presión moral de un eventual gobierno de Temer, pero complicó el escenario para aprobar proyectos arriesgados de ajustes económicos en la cámara baja.
En la comisión del Senado, el presidente del cuerpo, Raimundo Lira, se negó a votar adhiriendo al regimiento interno y entonces la votación contó con 15 apoyadores del juicio político y 5 en contra.
Discusiones nerviosas marcaron la sesión decisiva en la comisión, sobre todo porque el senador Lindbergh Farias, del PT, acusó a Aecio Neves de apoyar a Temer para mudar la legislación laboral, como buscan las cámaras empresariales que financiaron la campaña pública y publicitaria a favor del impeachment.
"La historia absolverá a Dilma", dijo, parafraseando a Fidel Castro, Farias, el senador que en 1992 fue un líder estudiantil que se destacó en las calles para el juicio político del entonces presidente Fernando Collor de Mello, acusado pero de corrupción.
El miércoles Collor de Mello, senador del Partido Trabalhista Brasileño (PTB) que fue absuelto en la justicia, estará como juez de Rousseff.
Formó parte en muchas votaciones de la base de apoyo de los gobiernos del PT, pero ahora deberá ofrecer su voto condenatorio, según todas las especulaciones.




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