Se avecina un giro en política exterior
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No obstante, habrá varios puntos de desacuerdo con Estados Unidos: el Protocolo de Kyoto, que los norteamericanos no ratificaron; la adhesión de Turquía a Europa, a la que Sarkozy se opone tajantemente; o las negociaciones multilaterales en la Organización Mundial de Comercio (OMC) en las que la Francia de Sarkozy será más proteccionista que Washington.
«El nuevo presidente francés no oculta que tiene una percepción favorable de Estados Unidos, pero los asuntos en los que podría tener divergencias con aquel país son muchos», según Yves Meny, presidente del Instituto Universitario Europeo de Florencia, en Italia.
Con respecto a la Unión Europea (UE), Sarkozy, considerado siempre más proestadounidense que europeísta,garantizó el domingo que con su victoria «Franciaregresa al corazón de Europa».
Bruselas confía sobre todo en que inyecte energía en la UE. «Sarkozy no cree en el eje franco-alemán, pero sí cree en que los grandes países europeos deben construir la unión», explicó Charles Grant, director del Centro para la Reforma Europea.
En Medio Oriente, está claro que con el nuevo presidente de Francia se cierra la época de la «política árabe» de Chirac. Sarkozy no tiene las relaciones personales con dirigentes árabes que su predecesor mima desde hace años con una actitud ciertamente paternalista.
Con respecto al conflicto israelo-palestino, el nuevo jefe de Estado francés recalcó en ocasiones la importancia que concede a la «seguridad de Israel» y también la necesidad de crear un Estado palestino.
«Con Sarkozy, la política de Francia será mucho más equilibrada. Su victoria es una ventaja para Israel y las relaciones franco-israelíes», explicó Benjamin Netanyahu, jefe de la oposición de derecha.
Hacia Irán, Sarkozy mantiene un discurso mucho más duro que Chirac con respecto a su programa nuclear, y no descarta que se puedan adoptar sanciones más allá del marco de la ONU, algo que el presidente saliente siempre ha rechazado.
El nuevo jefe de Estado francés no mencionó a América latina en su discurso pero sí a la más célebre representante del subcontinente en este país: Ingrid Betancourt, rehén de la guerrilla de las FARC desde 2002.




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