Santiago (EFE, AFP, ANSA, DPA) - Cinco diputados de la Democracia Cristiana (DC) chilena provocaron ayer un terremoto político al renunciar al partido y a la gobernante Concertación, dejando al gobierno de Michelle Bachelet sin mayoría en la Cámara baja, poco después de haber perdido la que tenía en el Senado. Al cierre de ésta edición, la mandataria anunció un cambio en su gabinete y renovó a seis ministros, incluidos el de Interior y Economía.
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Los legisladores Jaime Mulet, Alejandra Sepúlveda, Pedro Araya, Eduardo Díaz y Carlos Olivares abandonaron la DC y anunciaron que seguirán ejerciendo sus labores como bancada independiente en el Congreso, un modo de hacer causa común con su líder, el senador Adolfo Zaldívar, recientemente expulsado de la DC, según informaron en una declaración.
«Nos duele reconocer que no logramos convencer a nuestros camaradas dirigentes de la Democracia Cristiana que los partidos y el poder político son instrumentos para servir al país y defender a la gente y no una máquina infernal que no respeta a las personas, abusa de las ilusiones y defrauda su confianza», dijeron los parlamentarios.
Zaldívar fue separado de su cargo tras negarse -aliado con la oposición- a apoyar un proyecto oficial para entregar recursos al polémico sistema de transporte de la capital (Transantiago), cuya fallida implementación ha erosionado la popularidad de Bachelet.
Como respuesta, la directiva partidaria, encabezada por Soledad Alvear, lamentó la renuncia de los cinco funcionarios y dijo que «en su decisión primaron consideraciones individuales por sobre la lealtad con los principios y valores que representa la Democracia Cristiana».
Con las nuevas dimisiones, el gobierno de centroizquierda quedó debilitado en la Cámara de Diputados de 120 miembros, donde ahora cuenta con 56 escaños frente a los 50 de la oposición y 7 independientes.
Desde el retorno a la democracia tras la dictadura del fallecido general Augusto Pinochet, en 1990, la Concertación ha gozado de una amplia mayoría en la Cámara baja y desde marzo de 2006 la tenía también por primera vez en el Senado.
Pero la expulsión de la DC de Zaldívar y la renuncia del senador Fernando Flores al Partido por la Democracia (PPD) terminaron con esa hegemonía, dejando a Bachelet con una débil posición en el Congreso.
Además de la DC y el PPD, la Concertación, que gobierna Chile desde hace 17 años, está formada por el Partido Socialista, de Bachelet, y el Partido Radical.
El agravamiento de la crisis en la Concertación coincide con un esperado cambio en el gabinete de ministros de Bachelet, que ahora deberá apresurarse. La mandataria había dedicado sus últimos tres días a analizar los cambios que introduciría al equipo de ministros -el cuarto de su período de gobierno-. Al frente del equipo polítco, como nuevo ministro del Interior, quedó Edmundo Perezi Yoma de la DC, un abierto crítico de Bachelet, quien se vio obligada a nombrarlo a petición púbñica de sus aliados. El resto de los ministros son Sergio Bitar, Marigen Hornhohl, Paula Quintana, Hugo Lavados y Santiago González, quienes asumirán las carteras de Obras Públicas, Agricultura, PLanificación, Economía y Minería, respectivamente.
Asimismo, la crisis sorprende a la pediatra Bachelet con una popularidad que ha bajado a cerca de 40% y un creciente nivel de conflicto con organizaciones sindicales y mapuches, que también critican sus políticas por «neoliberales».
El oficialismo deberá enfrentar en octubre un difícil test en las elecciones municipales.
Pero, paradójicamente, pesea los problemas políticos, Chile atraviesa su mejor momento económico.
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