El número de personas que han muerto a causa de las fuertes lluvias registradas en Kenia en la últimas dos semanas se eleva ya a 40, informó hoy, jueves, la Cruz Roja keniana.
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Las últimas cuatro víctimas se ahogaron ayer en un río crecido en el distrito de Thika, en el centro del país.
Las precipitaciones, que han desplazado a más de 60.000 personas de sus hogares, la mayoría en el oeste de Kenia, han provocado también la rotura de una presa que abastecía de agua a la capital, dejando sin suministro a cerca de un millón de residentes.
Las fuertes lluvias no afectan sólo a Kenia, sino a todo el este africano, donde otras 40 personas han muerto en el sur de Etiopía y 96.000 tuvieron que abandonar precipitadamente sus hogares después de que el río Shebelle se desbordara.
El Gobierno de Kenia, que ha declarado las inundaciones "desastre nacional", ha ordenado la movilización del Ejército para asistir a la población desplazada y proveerla de ayuda.
Junto al Gobierno, la Cruz Roja keniana y agencias de la ONU, están distribuyendo comida, mantas y medicinas a los afectados.
Las autoridades temen un rápido aumento de las enfermedades relacionadas con el agua, como el cólera, así como la posibilidad de brotes de malaria, ya que el mosquito que transmite el mal se prodiga especialmente en zonas húmedas y de agua estancada.
Otras zonas del país también se han visto afectadas y en el campo de refugiados de Dadaab, en el noreste keniano, las lluvias de la semana pasada barrieron cientos de cabañas dejando a miles de personas sin hogar, según declaró un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Aunque no se registró ninguna muerte, cerca de 60.000 personas, la mitad de la población refugiada somalí que vive en Dadaab, se han visto severamente afectadas por las precipitaciones.
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