Secuestros provocan éxodo de extranjeros
-
Trump afirmó que EEUU podría reabrir fácilmente el estrecho de Ormuz "con un poco más de tiempo"
-
Misión Artemis II: así vive la tripulación su tercer día en camino a la Luna
Sólo ellos y la comunidad que forman junto a portugueses e italianos saben que en los últimos cinco años más de 50 compatriotas fueron secuestrados y que, en mayo, en la capital de Yaracuy, San Felipe, se llevaron a otros cinco europeos, tres de ellos de origen español.
Hace tres semanas se anunció la liberación del empresario orensano Alberto Cid Souto, rescatado el 29 de mayo después de 40 días encerrado en un agujero. En esta ocasión, la vieja amistad familiar tejida en Galicia entre el empresario y el secretario de Organización del PSOE, Pepe Blanco, permitió a un grupo de policías españoles viajar a Venezuela y contribuir decisivamente a su liberación, tal y como confesó una fuente de la embajada española en Caracas.
Manuel Alvarez, también de La Palma, tuvo menos suerte: fue secuestrado dos veces en un intervalo de ocho meses. En ambos casos, pagó 200.000 bolívares por su liberación (69.000 euros) que lo han dejado arruinado. También Gerardo vive agobiado por las deudas y los bancos y ya no pisa la calle sin su arma y dos guardaespaldas. Como otros españoles, es de los que piensa en largarse aunque dice tener que trabajar para pagar lo que debe. Para él está clara la razón de la doble embestida de invasiones y secuestros: «Es para que nos vayamos».
«Se trata de secuestros con un claro tinte político», explica un funcionario judicial de San Felipe, que accedió a hablar con este periódico bajo el anonimato. «Escogen a las víctimas por ser extranjeros, es una manera de forzarlos a salir del país», señala. Como ella, son muchos los que apuntan hacia el diputado nacional Braulio Alvarez como el cabecilla de esta persecución. «Es uno de los latifundistas más grandes y utiliza al Instituto Nacional de Tierras (INTI) para hacer confiscaciones y acosar a los jueces para que miren hacia otro lado». El diputado señalado explicó que no existe tal persecución y que las invasiones fueron indemnizadas (y expropiadas) dentro del proyecto bolivariano de Hugo Chávez para repartir «las tierras subexplotadas o improductivas». Son algunos de los 150.000 españoles que desembarcaron a mediados del siglo pasado y trajeron los primeros cultivos de caña a esta zona, hoy motor de su industria azucarera. Pero los tres tumban la imagen del indiano triunfador y a su alrededor sólo hay coches y casas sencillos y créditos sin pagar.




Dejá tu comentario